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El regreso de Adolfo

La estabilidad política en Sonora depende de las habilidades que el segundo de a bordo del Gobernador pueda demostrar para mantener la paz social.

Sergio Valle

En la colaboración de la semana pasada les comentaba que se notaba ya la ausencia del secretario de Gobierno, Adolfo Salazar Razo.

Dejar pasar semanas con el segundo puesto de mayor importancia dentro de la estructura del Gobierno estatal acéfalo en la práctica no era para nada positivo, sobre todo porque eso generaba un vacío de poder que otras personas intentarían llenar, como se especula que estuvo sucediendo.

La estabilidad política en Sonora depende de las habilidades que el segundo de a bordo del Gobernador pueda demostrar para mantener la paz social.

Es el interlocutor válido para muchos temas, incluso para los más delicados, como es la seguridad pública.

En fin, pero ya regresó el secretario, reaparece esta semana en una fotografía junto al gobernador Alfonso Durazo, con quien según se reporta estuvo poniéndose al corriente de algunos temas.

Aunque también se reportaba que desde su convalecencia estuvo atendiendo los asuntos más importantes.

Ahora lo que sigue es que se note su mano en cosas importantes, por ejemplo las que tienen que ver con el último tramo de este sexenio.

Como sabemos y al menos este reportero dio fe de ello, Salazar estuvo en Sonora antes que casi nadie tejiendo entre las corrientes internas de su partido e incluso con grupos externos para construir la candidatura de su jefe.

No sé si usted amable lector lo vea de este modo, pero a mi me parece que lo sucedido en estas semanas posteriores al accidente sufrido por Salazar, es de alguna forma un acto de lealtad de su propio jefe hacia él, cuando lo ha mantenido en el cargo y entre el propio Durazo y otros miembros del equipo le detuvieron el cerco mientras se recuperaba.

Ahora don Adolfo le debe más a su jefe de lo que le debía al principio.

CRECE LA BARAJA EN MORENA

Ya quedaron definidas las fechas para la inscripción de quienes en la práctica serán los aspirantes a la gubernatura del Estado por Morena.

Es en junio cuando quienes han levantado la mano tendrán que inscribirse como aspirantes a coordinadores de la defensa de la Cuarta Transformación… o algo así.

En términos reales deberán ser vistos como precandidatos a la gubernatura y que son, a decir por la propia presidenta del partido Judith Armenta: Javier Lamarque Cano, Froylán Gámez, Heriberto Aguilar, Lorenia Valles Sampedro, Célida López Cárdenas y María Dolores del Río Sánchez.

No serán más de seis, eso ya quedó establecido.

Entonces nos quedan marzo, abril y mayo para que terminen de posicionarse o de darse con todo si ustedes quieren verlo así.

Son cinco los que se van a quedar en el camino y la duda es qué va a suceder con ellos, cómo van a tomar la decisión final, si seguirán o no disciplinados.

Supongo que eso dependerá de la forma en que se decida la candidatura.

A mi me queda claro que son tres los que van derecho y no piensan quitarse: Lamarque, Valles Sampedro y López Cárdenas.

SE VEÍA VENIR

Hay muchas lecturas tras el fracaso de la reforma electoral impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.

Lo que es evidente es que no hubo consenso ni siquiera dentro de Morena y sus aliados, como si lo que se quisiera es justamente que no pasara.

No podíamos esperar a que el PVEM y el PT se dieran un balazo en el pie votando una reforma que los ponía más cerca de su extinción

Hay un ala del morenismo moderada, capaz de dialogar y negociar con sus adversarios políticos, pero quienes condujeron los trabajos para la construcción de esa iniciativa fueron justamente los contrarios.

Debía saberse el final.

Ahora viene el plan B y ahí veremos si todo esto era una faramalla para sacar cambios ahora sí con la mayoría oficialista atropellando a la disminuida y desacreditada oposición que tenemos en México.

Sergio Valle

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