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El Muro

Muchas cosas van a suceder dentro del partido oficial, sobre todo porque las corrientes de pensamiento que conviven bajo esas siglas son muy diversas...

Sergio Valle

PROS Y CONTRAS

En dos o tres meses más deberán quedar definidas algunas cosas dentro de MORENA en Sonora, sobre todo en la candidatura más deseada y más peleada, que es la de la gubernatura del estado.

Lorenia Valles Sampedro, Javier Lamarque Cano, Célida López Cárdenas y María Dolores del Río echan su resto porque no les queda mucho tiempo para aparecer en buena posición en las encuestas, si acaso ese es el método de selección de la candidatura, aunque todavía falta si a Sonora toca hombre o mujer.

Hay sin embargo algunos elementos a considerar en este tramo.

Estamos viviendo el cierre del sexenio de Alfonso Durazo, quien además tiene la tarea de conducir procesos internos en su partido en su papel de Presidente del Consejo Nacional de MORENA.

Las versiones de su eventual enfrentamiento con Adán Augusto López las dejaremos fuera por el momento porque no parece haber bases sólidas que sostengan ese rumor.

Muchas cosas van a suceder dentro del partido oficial, sobre todo porque las corrientes de pensamiento que conviven bajo esas siglas son muy diversas, demasiado diría yo, tanto que van a mover el tablero de las candidaturas.

Y a eso súmele las diferencias que se asomaron temprano frente a la iniciativa de reforma electoral impulsada por la presidenta Sheinbaum, que goza de total impopularidad entre los partidos aliados del régimen, que son el PT y el PVEM.

Aquí vale un paréntesis para establecer la duda razonable que prevalece sobre algunos personajes que, siendo cercanos al gobernador, están militando en algunos de estos partidos aún aliados, aunque quien sabe por cuanto tiempo más.

Incluso algunos forman o formaron parte del gabinete estatal, otros en el federal.

Al momento de redactar esta colaboración se sostenía la versión de que los aliados no van con MORENA en esa iniciativa.

Ya se advierte una estrategia de redes para presionarlos, convocando a la gente desde cuentas a las que se les mete pauta para que dejen de votar por estos partidos.

Pero además, les decía que estamos en la recta final del sexenio de Durazo y no se trata de evaluar su gestión.

Se trata de saber con quien se va a quedar el gobernador para que le ayude al cierre, para que le sostenga el cerco.

Es decir, quienes serán las mujeres y los hombres que funcionarían como muro de contención en este tiempo, para cerrar bien la gestión.

Dicen que el año más importante de un gobernador es el séptimo y ese se planea más o menos desde el quinto.

Y para ello habrá que ver más adelante quienes van a competir por las curules en el Congreso del Estado.

No es que los personajes citados o muchos otros no tengan derecho a aspirar a otras posiciones, ni a trabajar para construir esas posibilidades.

Lo tienen.

Pero quien los ha cobijado e impulsado para que crezcan políticamente, quien les ha facilitado una plataforma para ello, que es el gobernador, tiene también derecho a que se le acuerpe en la parte final de su gestión.

No digo que no haya quien, nada más pregunto con quienes caminará Durazo el tramo final.

La ausencia del secretario de gobierno ya se nota, es un personaje central en el ejercicio de gobierno.

Particularmente la figura de Adolfo Salazar, por ser uno de los primeros que se presentaron en Sonora a construir la candidatura del de Bavizpe, con un resultado que ya todos conocemos.

No estoy sugiriendo nada, pero la ausencia de nota.

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