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Intimidación y temor

Parece necesario definir el término terrorista puesto que el Trump lo usa como le da su gana, para amenazar y para provocar terror en las naciones con las que debe convivir.

Ernesto  Camou

Batarete

Estamos a mediados del primer mes del año y como que hemos desairado la preocupación tradicional de estas fechas: La cuesta de enero. Por supuesto que no ha desaparecido ni la economía se la ha saltado. Diciembre siempre ha sido un mes de gastos y excesos. Hay muchas oportunidades para festejar y cosas que mercar; desde regalos hasta víveres y banquetes opíparos, o por lo menos un poco más abundantes de lo usual, pero con la consecuencia inmediata de tener que saldar esos compromisos pronto, y no pasar del primer trimestre, para no vivir endeudados por mucho tiempo.

Pero los diarios y las televisoras no dejan de recordarnos que hay otra amenaza preocupante, que puede parecer lejana y fuera de nuestras posibilidades de solución, pero que nos puede afectar profundamente, como país y también en el ámbito personal: La provocación del orate anaranjado que se pasa los días tratando de intimidar al mundo, anunciando sanciones económicas, presiones políticas y andanadas terroristas contra naciones vecinas y lejanas, para imponer su voluntad, mal disfrazada como “necesidad estratégica” de su país.

Parece necesario definir el término terrorista puesto que el Trump lo usa como le da su gana, para amenazar y para provocar terror en las naciones con las que debe convivir. La Real Academia Español dice que terrorismo es el empleo de la violencia y el pánico sobre una colectividad, como forma de lucha política. La población vive atemorizada por actos de terrorismo. Otra definición es la intimidación con un propósito: El terror se utiliza para provocar que otros -personas, colectividades, naciones- hagan cosas que de otra manera no harían.

En el caso que nos ocupa, el proceso inició a principios de abril del año pasado cuando anunció la imposición de aranceles a todas las importaciones de Estados Unidos. La medida implica que por cada producto que alguna nación venda a la potencia del Norte, se le añadirá un porcentaje pagadero al entrar a su economía. Es decir que, por cada kilo de aguacate, por poner un ejemplo, el comprador norteamericano debe pagar un porcentaje que puede ser del 10%, el 25% y, en el caso de China, hasta 145%. Es una medida un tanto ambigua pues quien produce la fruta en nuestro País, la entrega a un precio pactado de antemano, y el que le lleva al mercado allende la frontera, le debe añadir ese porcentaje arancelario.

Como el vendedor mexicano cobra lo usual, probablemente determinado desde años con las modificaciones normales del mercado al momento de la transacción, en apariencia para él no hay cambio causado por esas tarifas gringas. Y desde otro ángulo, parece el Donald se da “un balazo en el pie”, pues el consumidor gringo tendrá que pagar más, por esa libra de aguacate, de lo que venía gastando años atrás. Pero también hay consecuencias para nuestra economía, pues tales medidas reducirán la demanda estadounidense de nuestras exportaciones: Comprarán menos aguacates, o becerros, o tomates... y eso afectará su operación y la economía de nuestro País también. Cierto, pero el Trump apuesta a que nos va a doler más esta reducción que lo que a sus consumidores, que pagarán más por el guacamole al que se han venido habituando. Habrá que esperar y comprobar.

Pero si las tarifas provocan temor, mucho más la amenaza de invadir México para “acabar” con las organizaciones criminales que comercian con estupefacientes que satisfacen la demanda de drogar en calles y ciudades gringas. El Donald ya puso un “ejemplo”, el bombardeo a Caracas y el secuestro de su Presidente. Ahora, cada vez que fanfarronea con liquidar a los narcos en nuestro territorio, sabe que tiene como materia de coacción esa historia caribeña: Les puede pasar lo mismo, a México, Colombia, Cuba o hasta Dinamarca, por Groenlandia.

Se trata de intimidación y amenaza de usar la fuerza sin respetar acuerdos ni formas diplomáticas: Es simple y llanamente terrorismo…. Intimidación y temor.

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