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Las vísperas…

Esperamos madurez política y talante democrático, no intimidaciones ni amagos imprudentes.

Estamos en vísperas de las elecciones. Mañana hay que ir a misa si le da devoción, temprano mejor, bien peinadito y tranquilo, para de ahí acudir a la casilla que le corresponda. Abren a las ocho. Si hay buena concurrencia tendrán que esperar un rato en la fila. En su momento recibirán las formas y por ahí habrá mesas medio aisladas donde podrá estudiar las papeletas, encontrar a los candidatos de su preferencia y cruzar sólo esa opción.

Y repetir cuidadosamente la operación para el resto de los puestos en competencia. Una vez terminado, doble cada papeleta y deposítela en la urna adecuada, que serán varias y no hay que equivocarse.

Como el trámite puede ser un poco largo, hay que tomar un café y algún desayuno ligero, que al volver habiendo cumplido, se puede pensar en algo un poco más llenador y sabroso.

Recomiendo no tomar muchos líquidos pues se arriesga uno a que la naturaleza lo distraiga y deba salir de la fila en pos de un arbolito, al menos.

De vuelta en el hogar conviene estar preparado para disfrutar un domingo familiar, que no es día para andar dando vueltas y curioseando los sitios de votación. Mejor permanecer en casa, con buena música, algún libro sugerente o una buena plática con la familia. Habrá que acercarse a la TV de vez en cuando, aunque sea para asegurarse que todo marcha en paz y con tranquilidad, como debe ser. Conviene estar preparados para las contingencias propias de las fechas como la que nos ocupa: Desde la noche anterior es recomendable tener enfriando algunas bebidas refrescantes, apropiadas para una jornada que, dicen los que saben, llegará a unos 39° C, a la sombra.

A mediodía olvídese de preparar brazas y asar un trozo de carne. Es mejor permanecer al resguardo y en la sombrita, y cocinar algo sencillo pero sabroso. Una buena ensalada puede iniciar una comida frugal y apetitosa: Mezcle hojas de lechuga con tomates en rebanadas, algunos trozos de aguacate y agregue, si tiene, unos piñones o alguna nuez en trozos y para terminar añada aceite de oliva y un vinagre de vino, sal y pimienta más un poco de parmesano rayado.

Esa ensalada va bien con una torta o un sándwich: Consiga jamón en rebanadas gruesas, o pechuga de pavo también en rodajas; abra a la mitad unos birotes o teleras y deles una tostadita ligera. Unte la parte inferior con frijoles, coloque encima, sin timidez, el jamón o la pechuga, unas cuatro o cinco rebanadas; luego ponga una capa de aguacate tajado, añada con prudencia un poco de chipotle adobado, tomates, lechuga y unte la tapa de pan restante con una mezcla de mayonesa y mostaza de buena calidad. Acompañe esta comida con una bebida bien helada… ¡Provecho!

Después de los sagrados alimentos, cae bien una siesta dominguera no demasiado larga, pues hay que alistarse para estar pendiente de los resultados preliminares de la jornada: En punto de las seis de la tarde nos acomodaremos frente al televisor, preparados para unas horas en las cuales la información irá fluyendo con transparencia y confiamos, también sin sobresaltos ni escándalos.

Por varios meses las diversas encuestas han apuntado, con un margen de preferencia muy alto, a una ganadora. Preocupan un poco algunas declaraciones irresponsables que insisten en que la otra candidata puede dar la vuelta y ganar en último momento; más inquieta que haya en las redes personajes, las más de las veces anónimos, que afirman que “no se dejarán”, que “van a romper con todo” y otras amenazas no muy veladas de violencia.

Esperamos madurez política y talante democrático, no intimidaciones ni amagos imprudentes.

En algún momento sabremos quién resultó electa. Esperemos que acepte con humildad el mandato del pueblo, que los otros candidatos respeten el voto popular y estén dispuestos a apoyar con la reconstrucción del País, que ese es el objetivo común.