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Retos del 2 de junio

El autoritarismo se ha ido validando poco a poco, en la medida que no se le condena, ni se sabe bien cuál es el umbral donde un país deja de ser democrático.

Agradezco a El Imparcial la invitación a colaborar en estas páginas. Es un honor formar parte del equipo editorial de tan prestigiado diario. Me toca iniciar esta travesía en un momento por demás trascendente para la vida de nuestro País; estamos ante un proceso electoral sin precedentes en más de un sentido: La elección más grande y (creo), por razones obvias, también la más compleja en la historia de nuestra incipiente democracia.

Un recuento numérico nos ofrece una idea de lo que México se juega el próximo 2 de junio: 629 cargos en la elección federal y 20 mil 097 puestos de elección popular en el plano local (entre las nueve gubernaturas, mil 802 presidencias municipales, más sindicaturas, regidurías, congresos y cargos auxiliares).

La Lista Nominal para este proceso es de 98,329, 591 ciudadanos; 59.1% son mujeres y 48% hombres; el resto, no binarios. Para el caso de Sonora, la lista nominal es de 2,290,980 electores.

Es importante recordar que nuestro Estado se ubicó entre las tres entidades del País con menor participación electoral a nivel federal, con un 42.8%, sólo por debajo de Durango (42.0%) y Baja California (37.7%).

Esto, de acuerdo con el estudio muestral sobre la participación ciudadana en las elecciones federales de 2021, del INE. Estos datos nos pueden dar una idea, insisto, de la complejidad que rodea la elección que tendremos dentro de tres semanas.

Y más allá de etiquetas discursivas de uno u otro lado, como ciudadanas y ciudadanos tenemos un reto enorme para continuar abonando a nuestra joven transición a lademocracia. Por supuesto que son entendibles las críticas y el desencanto.

Nadie ha dicho que este tránsito haya resuelto problemas estructurales del País como marginación, inseguridad, combate a la corrupción o distribución del ingreso, por mencionar sólo algunos.

Sin embargo -y a pesar de sus imperfecciones- es preferible esta democracia churchilliana a cualquier otro sistema. Y traigo a colación lo anterior porque existen visos documentados del malestar con la democracia no sólo en México, sino también en América Latina y en otras regiones del mundo.

Por ejemplo, de acuerdo con el más reciente informe de Latinobarómetro, “en 2023 sólo el 48% apoya la democracia en la región, lo que significa una disminución de 15 puntos porcentualesdesde el 63% de 2010.

El autoritarismo se ha ido validando poco a poco, en la medida que no se le condena, ni se sabe bien cuál es el umbral donde un país deja de ser democrático.

Más aún, en el período aumentan aquellos a quienes les da lo mismo el tipo de régimen, lo que implica que un populismo o un autoritarismo lesson indiferentes”. Y aquí le tengo una noticia: De acuerdo con dicho estudio, México se ubica entre los cuatro países con mayor disminución de apoyo a la democracia junto con Venezuela, Costa Rica y Guatemala. Pero por si lo anterior no fuera suficiente, según Latinobarómetro México es el país donde más crecimiento registró la idea de que “es preferible un gobierno autoritario a uno democrático”, al pasar de 22% en 2020 a 33% en 2023.

Es decir ¡11 puntos en tan sólo tres años! Y podríamos seguir… Pero porlo pronto, estos datos nos pueden dar una idea de la importancia de salir a votar este 2 de junio. Atendamos la invitación que nos hacen las autoridades electorales para colaborar en la organización de este proceso.

Ojalá seamos capaces de dejar de lado la indiferencia y hagamos hasta lo imposible por coadyuvar y, sobre todo, por salir a votar. México nos necesita a todos y todas.

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