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El Imparcial / Columnas / Columna Sonora

Desarrollo económico y ecología

En la búsqueda de desarrollo económico de corto plazo sigue vigente la tentación de crecer a cualquier costo sacrificando el futuro. 

Amistad que no se refleja en el presupuesto, no es amistad. Declaración que retrata un complejo sistema político, que no obstante las transiciones, conserva la tradición de premiar la amistad con el depositario del poder vía acceso a la hacienda pública.

Sonora y su Gobierno bajo esta óptica no está dentro de los afectos del Presidente. Es innegable que no obstante sus frecuentes visitas, el Presidente tiene otras prioridades. En los primeros cinco meses de 2023 a Sonora no le han llegado 1,447.2 millones de pesos originalmente presupuestados por concepto de participaciones federales, un rezago de 9.9%. De aportaciones federales el rezago a mayo es de 221.4 mdp, el 2.6%. El discurso de aquel candidato en 2021 que auguraba que, gracias a su cercanía y afectos del Presidente, Sonora lograría transformarse, ya no se materializó ante las prioridades de proyectos emblemáticos del Presidente y la evidente estrechez de la hacienda pública federal. En el saco roto de las promesas de Durazo han quedado: No endeudarse, no subir impuestos, financiar proyectos vía ahorros de 4,500 mdp anuales, proveer seguridad, etc, etc, un muy largo y triste etc. No habría espacio para listar la retahíla de promesas rotas e inalcanzables a nivel federal. La marca de la casa de culpar de todo a gobiernos anteriores en realidad es una coartada cobarde ante el repudio de la palabra empeñada. Los principios rectores de no mentir, no robar y no traicionar borrados de la narrativa oficial ante el cúmulo de lapidarias evidencias sobre el actuar de los gobiernos emanados de Morena.

A mayo los ingresos presupuestarios de la Federación son inferiores en 5.1% a lo esperado. El reciente accidente de un centro de procesamiento de gas en aguas del Golfo de México ocasionará una pérdida de dos millones de barriles de petróleo en julio. La marcha ascendente de requerimientos financieros del sector público federal, déficit, sobregiros en proyectos emblemáticos y gasto indiscriminado en campañas, anticipan un complejo inicio para el próximo Presidente.

Bajo el rubro de un imaginario Plan Sonora se han venido anunciado ciertas acciones del Gobierno federal de las cuales algunas de ellas sin duda alguna traerán beneficios, aun sin embargo preocupa el cumplimiento de la ley, en especial todo aquello relacionado con los procesos de licitaciones y cuidado al medio ambiente. Las asignaciones directas, licitaciones a modo, utilización de empresas EFOS y reservas de información pública indiscriminadas dan indicios de que cuando se prenda la luz, se apague la música y se conozca la realidad nos llevaremos desagradables sorpresas. En la construcción de la primera etapa del parque fotovoltaico de Puerto Peñasco hay indicios de violaciones a los procedimientos de evaluación de impacto ambiental y cumplimiento de obligaciones de remediación. Se ha solicitado vía mecanismos de transparencia la información relevante encontrando sólo negativas por parte de la autoridad ejecutora.

El anuncio de esta semana sobre la entrega de “los permisos a la planta de licuefacción de gas natural” a construirse en Puerto Libertad representa una buena noticia económica por la derrama derivada de su construcción y eventual operación. Alfonso Durazo en un foro de energías sostenibles explicaba: “El gas proviene de Texas… el gas de Texas sale de manera natural hacia los mercados de Europa, pero el gas que busca los mercados de India, China y Japón, la posibilidad es que salgan por California, pero California ha elevado el rigor de los requerimientos para la aprobación de gasoductos, ha elevado las medidas ambientales de manera muy, muy importante”. Contundente y preocupante confesión de la búsqueda de competir en la captura de inversiones vía una regulación ambiental más laxa, esperemos y se logren en esta ocasión por lo menos cumplir de forma cabal con los manifiestos de impacto ambiental, consultas y remediación efectiva. El historial de respeto a normas ambientales y cuidado al medio ambiente de parte del Gobierno federal en esta administración ha sido deplorable. Existe una preocupación similar a la expresada por Durazo ante la posibilidad de una mega desalinizadora en Puerto Peñasco, “se van a llevar el agua y dejarnos el cochinero”. Negocio para unos cuantos, desastre ambiental para todos.

En la búsqueda de desarrollo económico de corto plazo sigue vigente la tentación de crecer a cualquier costo sacrificando el futuro. Los gobiernos, junto con la sociedad, deben de buscar el equilibrio entre economía y medio ambiente. Las actividades que giran alrededor de los planes federales para Sonora todas ellas son en áreas de alto impacto ecológico: Minería, energía y agua. Enhorabuena por las posibilidades de desarrollo que estas oportunidades conllevan sin perder de vista los riesgos asociados y la importancia de impulsar el desarrollo de una forma sustentable.

Sueño con un federalismo auténtico donde los estados no dependan de la veleidosa política de afectos de un Presidente para impulsar, o no, su desarrollo; al igual que el sueño con gobernantes que antepongan su obligación constitucional sobre filias o fobias partidistas. Sueño con gobernantes que busquen ser servidores y administradores de lo público con honradez, profesionalismo, legalidad, imparcialidad y eficiencia. Sueño con que aún estamos a tiempo de construir un mejor País.

Para convertir los sueños en realidad hay que participar, la apatía ya sabemos a qué conduce.

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