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La vieja política

Actualmente en el País como en Sonora, la propuesta política es el pasado y no el futuro.

El Partido Socialista Obrero Español es una organización fundada en el último tercio del siglo XIX, por personajes provenientes del sindicalismo, el cual se nutrió de diversas corrientes ideológicas.

En abril de 1939 al concluir la Guerra Civil, Francisco Franco toma el poder, los militantes de aquel partido y su directiva se vieron forzados a salir de España para asentarse en Francia, los partidos políticos habían quedado proscritos por aquella dictadura, el sindicalismo y la izquierda organizada quedan desterrados de la vida política española.

A finales de los años sesenta del siglo pasado, arribó a París un pequeño grupo de españoles pertenecientes al partido, se acercan al dirigente histórico exiliado, Rodolfo Llopis, quien conservaba la Secretaría General del PSOE. Aquel diminuto grupo lo encabezaban dos jóvenes con la mirada puesta en el futuro, plantearon sin ambigüedades otra propuesta de lo que debía ser el PSOE y su retorno a la política activa, para ellos esto llegaría inevitablemente.

Colisionaron con aquella expatriada y veterana dirigencia, que había envejecido rememorando sus luchas históricas y añorando un país que ya no existía, que celebraba los congresos partidistas como si se tratara de una antigua cofradía de buenos amigos, donde se cantaba la Internacional y se alzaba el puño izquierdo con exaltadas mueras al franquismo.

Aquellos muchachos eran dirigidos por un joven abogado sevillano, totalmente desconocido por la clase política imperante, Felipe González, quien se acompañaba de otro activo abogado andaluz, Alfonso Guerra. Ellos advirtieron que el Partido tenía más pasado que futuro, que el mundo había cambiado radicalmente, Franco había envejecido, así como su dictadura, y Europa aspiraba a ser diferente.

De la mano de los socialdemócratas alemanes comenzaron a dar la pelea por construir otro tipo de expresión política, condenando sin titubeos al comunismo con un argumento irrefutable, los comunistas no creían en la libertad.

González no se equivocó, en los estertores del franquismo ya había iniciado la revitalización de aquel viejo partido y así, con el tiempo a su favor, ganará su propuesta modernizadora.

Proponían que se podía ser una opción política de izquierda sin el marxismo como eje ideológico, alejados del polo soviético, respetando la democracia y el estado de Derecho, materializar las aspiraciones de aquella sociedad sin sacrificar las libertades individuales y colectivas, además de integrar España a Europa, algo que urgía después de un aislamiento tan prolongado.

Con la Constitución de 1978 y Adolfo Suárez como presidente del Gobierno -quien comprendió su momento histórico-, todas las fuerzas políticas trabajaron en reconstruir la convivencia democrática.

Felipe González, llegará a la presidencia del Gobierno en 1982 y concluirá su largo periodo en 1996, su registro como mandatario es notable, la incorporación de España a la Unión Europea alentó la modernización en todos los órdenes. Algo que distinguió a esta generación de políticos españoles fue el distanciamiento de aquellos dogmas de la vieja izquierda estatista, colmada de prejuicios y resentimientos.

El respeto por los otros fue la constante en aquel régimen, celosamente democrático e institucional, así como el despegue económico que logró estimulando desde el Gobierno el dinamismo empresarial. El viejo ejército -que sólo provocaba temor y vergüenza-, fue transformado en una institución profesional alejada de los apetitos políticos e ideológicos.

Actualmente en el País como en Sonora, la propuesta política es el pasado y no el futuro, regresar al estatismo y a los gastados dogmas revela la nula imaginación y escasa creatividad que acompaña al régimen, avejentado prematuramente por las formas e ideología.

Vivimos lamentablemente una involución de 50 años. En política el pasado es un referente necesario, nunca el objetivo.

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