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Pendientes legislativos

La actual legislatura es una representación viva de lo poco que importa la profesionalización política.

El papel de la actual legislatura en el Congreso de Sonora será rememorado cómo un parlamento de excepción, se presumía un oficialismo sin temperamento propio, algo predecible, pero como contraparte, se esperaba una oposición distinta, independientemente de la desventaja numérica.

Conservábamos la posibilidad de un debate privilegiando las ideas y preocupaciones sociales. La realidad nos rebasó y las expectativas se convirtieron en desilusión. Hoy tenemos una legislatura con bancadas desfiguradas por las conveniencias y contubernios, ausente de todo ideario y compromiso ciudadano, plegada sin pudor al Poder Ejecutivo.

Se dice que este Congreso se ha convertido en una Oficialía de Partes, dando a entender que es una ventanilla que sólo recibe documentos en la que el interés primordial es darle celeridad a los trámites que le interesan al gobernante, asamblea sin personalidad y carácter, que la convierte en un séquito de acompañamiento a los deseos de una persona.

Algo que provocó una gran esperanza en este Congreso fue la conformación paritaria, por primera vez una mayoría femenil lleva la representación mayoritaria, algo que muchos celebramos, hecho que nos llevó a recordar a numerosas mujeres en la historia política mexicana que dieron el combate por los espacios y la igualdad. Hasta hoy, el mayor acto de rebeldía parlamentaria femenina fue una selfi grupal.

La actual legislatura es una representación viva de lo poco que importa la profesionalización política, las trayectorias o el compromiso social, la exigua oposición mide la importancia de sus intervenciones en tuits o reacciones en redes, nunca por la trascendencia o la densidad de los alegatos, independientemente de su desventaja en el pleno.

Seguramente nadie recuerda la tradición combativa entre legisladores o los debates que se dieron en algunos parlamentos. Es importante puntualizar que no hay una añoranza por aquellas legislaturas de sueño perpetuo que se vivieron en el período pre democrático del País.

Para mala fortuna, en plena democracia, tenemos un sinnúmero de legisladores sin oficio, proponiendo costosas ocurrencias. En una legislatura anterior, se tomó con gran preocupación los serios peligros para la humanidad que tienen los popotes, ese es el nivel de inquietud legislativa, todo encaminado a lograr el reflector inmediato, simulando una preocupación social.

Cabe recordar a personajes que pasaron a la historia por su elocuencia y verticalidad como parlamentarios, independientemente de la posición ideológica que representaban, como aquellos encuentros entre Luis Cabrera -diputado surgido de la Revolución, gran polemista y legislador-, y José María Lozano -diputado porfiriano imbatible-, quien con voz potente y metálica, defendía lo indefendible, siempre con argumentos y una erudición apabullante. Los debates entre estos personajes atraían a numeroso público que llenaba las graderías de aquella antigua Cámara de la calle Donceles en la Ciudad de México.

O la participación como diputada de Elvia Carrillo Puerto en Yucatán en 1923, o nuestro coterráneo Herminio Ahumada, al responder un informe presidencial, poniendo en riesgo su vida y logrando que con su respuesta fuera destituido de la presidencia de la Cámara. En tiempos recientes, la brillante participación de Porfirio Muñoz Ledo como opositor o de Beatriz Paredes, en aquella legislatura en la cual dio muestras de un talante democrático indiscutible así como de sobrado oficio político.

Hoy asistimos a la medianía como ejercicio parlamentario, momento en el que las bancadas dan el espectáculo grotesco de la sumisión, no hay acciones o argumentos. Basta observar su posición y acción ante el asalto de una casta dorada morenista, apropiándose de la Universidad de Sonora como un botín más.

Más allá de su deslealtad y mansedumbre, lo que los marcará será la entrega del patrimonio sonorense a los intereses partidarios.

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