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Me parece que no hay palabra más ofensiva en este proceso electoral que “chairo”. De acuerdo con el Diccionario del Español de México, de El Colegio de México, “chairo” significa: “Persona que defiende causas sociales y políticas en contra de las ideologías de la derecha, pero a la que se atribuye falta de compromiso verdadero con lo que dice defender; persona que se autosatisface con sus actitudes”. La palabra “chairo” viene de “chaira”, un vocablo mexicano que significa masturbación. Es decir, según los lingüistas de El Colegio de México, “chairo” es quien “se masturba mentalmente sin involucrarse con la causa que defiende”. De “chairos” se acusa a los seguidores de Andrés Manuel López Obrador y quienes pronuncian esta palabra no conciben que el candidato presidencial de Morena no hable inglés, no tenga posgrado, no sepa de tecnología, sea provinciano, tenga 65 años y sea “populista”, según escribió en su columna recientemente el historiador Lorenzo Meyer. El fondo de todo esto es que en México están enraizados el clasismo y la discriminación. ¿Cómo puede ser posible que a la Presidencia llegue un “outsider” que le venga a disputar el Palacio Nacional a los que tienen “derecho de sangre” porque nacieron en el México de los pocos?, cuestiona Meyer. Según la Encuesta Nacional sobre Discriminación en México 2010, realizada por el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred), el País está plagado de prejuicios, racismo y maltrato hacia los vulnerables. Por ejemplo, 51.4% de los mexicanos cree que no se justifica darle trabajo a una persona con una discapacidad física cuando en el País hay desempleo. En Sonora la cifra está en 50.9% de la población. Dos de cada 10 sonorenses piensan que “los indígenas son pobres porque no trabajan lo suficiente”. A nivel nacional esta cifra se ubica en 9.2% de la población. El 6.2% de los sonorenses ve muy negativo o negativo que la sociedad esté compuesta por personas de orígenes raciales diferentes. Y el 33.6% ve muy negativo o negativo que la sociedad esté compuesta por personas con diferentes orientaciones o preferencias sexuales. El 53.8% de los sonorenses no permitiría que en su casa viviera una persona homosexual. El 23.3% de la población de Sonora está muy de acuerdo o de acuerdo con que “muchas mujeres son violadas porque provocan a los hombres”. Cuatro de cada 10 sonorenses creen que en Mé- xico se trata a las personas de forma distinta según su tono de piel. Dice José Woldenberg que las sociedades y los pueblos activan con facilidad profundos resortes discriminatorios, por ello se necesitan educación para la convivencia de la diversidad, políticas para atajar las exclusiones y construir las condiciones materiales e institucionales que igualen a las personas y normas para penalizar a quienes discriminan a sus semejantes. Cada vez que una persona pronuncia la palabra “chairo” está reflejando este México discriminatorio y desigual que debemos comenzar por acabar. EL NEGOCIO ABC Hace un par de semanas publiqué en este espacio sobre un posible acto de corrupción en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) con cargo al presupuesto para la atención a las víctimas de la guardería ABC. Según documentación a la que tuvieron acceso los padres, el Centro de Atención Inmediata a Casos Especiales (Caice) infló compras, adquirió medicinas con sobreprecio, falseó servicios, falsificó firmas y recetó medicamentos que no llegaron a los niños lesionados y expuestos. A partir de este lunes, retomaremos el tema en el noticiero Reporte 100, de Stereo 100, con una investigación del periodista Alan Aviña, quien me autorizó compartir algunos datos de sus entregas: -El 30 de septiembre de 2009, el Caice compró 90 paquetes de PediaSure para una niña lesionada en el incendio de la guardería ABC. Al siguiente día, compraron otros 90 y tres días más otros 90, divididos en varias facturas entregadas el mismo 4 de octubre de 2009 a diferentes horas. También el mismo proveedor entregó una factura por 44 mil pesos por 30 jabones, bloqueadores solares y cremas que a la niña le caen mal. -El Caice compró grandes cantidades de jabones antibacteriales que sirven para lavarse las manos. Existen facturas de 50 piezas pagadas a casi 500 pesos cada una. -Los padres que han obtenido facturas a través de Transparencia, han indagado la relación familiar de uno de los proveedores con una funcionaria destituida del Caice y quien se encuentra bajo investigación.

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