Edición México
Suscríbete
Ed. México

El Imparcial / Columnas / notamigracion

Generación Touch

Hoy les voy a platicar sobre la tradición de visitar el cerrito de la Virgen (de Guadalupe), que se celebra cada año los días 11 y 12 de diciembre en Hermosillo, Sonora. No hay hermosillense que no lo conozca. El Cerro de la Virgen está aproximadamente a 5 kilómetros al Sur de Hermosillo y es por eso que cientos de personas esta noche acostumbran emprender una caminata nocturna para pagar su manda por algún milagro concedido. Es una tradición muy alegre y colorida. Algunos salen desde sus hogares y otros desde la entrada Sur de la ciudad hasta llegar a las faldas del cerro. En el recorrido de la caminata también hay personas que pagan mandas ofreciendo café, agua, chocolate y galletas a los caminantes. Como mi nina Cecy que hace la camina desde su trabajo hasta el Cerro y mis ninos Argentina y Gerardo que ofrecen café y galletas porque tuvieron a mi prima. En las faldas del cerro hay mucha gente, música, juegos mecánicos, comida, y no puede faltar el señor que vende cobijas. Las personas suben caminando y otras suben de rodillas los 169 escalones que hay para llegar a la enorme pintura de 12 metros de alto. Este año estoy muy emocionada porque aunque he visitado el cerro, ésta será la primera vez que mi familia y yo hagamos el recorrido, caminaremos, subimos los escalones y le ofreceremos algo a Virgen la noche del día festivo. Para conocer un poco de la historia investigué que el pintor Guillermo Jordán Engberg, quien vivía en Navojoa, fue quien pintó la imagen de la Virgen en 1957 como un regalo y en señal de agradecimiento al pueblo mexicano por haberlos recibido tan cariñosamente a él y a su familia. El pintor eligió el cerro antes se llamaba Cerro de las Víboras y como anécdota un hermosillense que venía de Guaymas y no había visto la Virgen, porque Guillermo la pintó de un día para otro, llegó a Hermosillo todo escandalizado diciendo que se le había aparecido la Virgen de Guadalupe. Él se encargó personalmente de retocarla cada 24 de diciembre hasta que falleció en 1999. Solicitó que sus cenizas fueran colocadas al pie de su amada pintura. Y desde entonces son sus hijos los encargados de remozarla. Las puertas del Cerro de la Virgen siempre están abiertas por un pago de 30 pesos para el mantenimiento. ¡Hasta la próxima!

Sigue nuestro canal de WhatsApp

Recibe las noticias más importantes del día. Da click aquí

Temas relacionados