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Criterio

Hace dos semanas el torero español Víctor Barrio fue muerto de una cornada durante una corrida de toros en Teruel, España. Muchos millones de personas vimos a través de noticiarios de televisión el momento en que fue embestido por el toro y cómo Barrio quedaba inconsciente en medio del ruedo. Su familia presenció la escena, entre ellos, su esposa. La inmensa mayoría de los comentarios fueron de dolor por la muerte del joven torero, de apenas 29 años de edad… pero no todos, no, no todos los comentarios antepusieron por encima de todo el duelo por la muerte de una persona. Efectivamente, los grupos del novedoso “lobby” que pretende igualar los merecimientos de la persona humana con el bienestar de los animales antepusieron su rabia por el abuso del torero al permitirse agredir al animal exhibiéndolo como objeto de entretenimiento al público mientras hacía su función abusiva y “humillante” para el toro; algo así como decirle al recién muerto joven torero: “Te lo merecías”. Esos grupos, realmente radicales, se aglomeran alrededor de una novel ideología que se conoce hoy como “animalismo”. El término con el que se conoce mundialmente a esa corriente de pensamiento -“animalismo”- no está contenido en los diccionarios formales de la lengua española pero Metapedia lo define como “una tendencia ideológica de tipo igualitarista que pretende colocar en el mismo nivel a seres humanos y animales, y para ello frecuentemente recurre a una victimización extrema de los animales y a la criminalización del ser humano”. Un poco recordando el término “racismo”, que es la expresión para señalar la clasificación de razas humanas que termina por considerar a unas más dignas que otras, la corriente de pensamiento animalista ha adoptado el término “especismo” para señalar negativamente la idea de quienes no comparten el criterio de que las diferentes especies animales, incluida la humana, poseen todas la misma dignidad y mismos derechos; es una manera de señalar críticamente a quienes “discriminan a los animales no humanos” y que para algunos podría calificarse de “zoofobia”, no en referencia a aquel miedo exagerado a los animales sino al hecho de no aceptar la ideología de igualdad de la especie humana con otras especies animales. Volvamos al caso de Víctor Barrio sobre el que, apenas muerto por el toro en plena plaza, se manifestaron en redes sociales y algunos otros medios comentarios agresivos contra el torero, e incluso contra su familia, por tener como profesión la de hacer fiesta cruel y hasta mortal con los toros. En lo personal no me agrada el toreo, me parece que -como quizás suceda con el box y las peleas de gallos- tenderá en época futura a desaparecer o practicarse en la clandestinidad, como ha sido el caso de las peleas de perros y otros entretenimientos con sabor a crueldad. Pero una cosa es tener una opinión, un criterio o una convicción sobre algo y otra es vulnerar el respeto a una persona y a su familia y peor aún en los momentos de dolor que acarrea todo fallecimiento. Pero pues, así pasa cuando por encima del aprecio por la persona humana se antepone mayor consideración a otros seres. Incluso a un toro. México, Hillary Clinton y Donald Trump El presidente Peña Nieto dijo ayer que México colaborará con quien gane la Presidencia de los Estados Unidos. Muy bien, pero siempre y cuando esa colaboración no suponga un cheque en blanco. Trump nos trae malas ideas, ya las dijo; de Hillary, la verdad, no sabemos qué nos traerá. A propósito: El ex presidente Fox apoyaría a su colega George W. Bush, pero se negó a hacerlo cuando éste le pidió su apoyo para hacer la guerra contra Iraq.

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