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Eduardo Ruiz-Healy

Si nuestro Gobierno federal es incapaz de controlar a maestros faltistas, a policías, militares y líderes sindicales corruptos, a plutócratas que cínicamente violan la ley y abusan de su poder, ¿podrá ganarle la guerra a los bien organizados y disciplinados cárteles del narcotráfico y demás bandas de la delincuencia organizada? La respuesta es no. Y más si tomamos en cuenta que desde principios del siglo XX los delincuentes en nuestro País actuaron coludidos, asociados, promovidos o protegidos por presidentes, gobernadores, presidentes municipales, militares de alta graduación, procuradores generales y locales, policías federales, estatales y municipales, empresarios y, en algunas zonas, apoyados por amplios sectores de la población. Y esta realidad está ampliamente documentada. En EEUU las componendas entre la delincuencia organizada, funcionarios públicos y políticos están descritas en cientos de documentos que han sido desclasificados. Más recientemente, gracias a la información filtrada a través de WikiLeaks, nos enteramos de los pleitos de verduleras que existen dentro del gabinete de seguridad del presidente Felipe Calderón. También, muchos periodistas mexicanos y extranjeros han escrito libros y artículos en donde describen con lujo de detalles la perversa y muy redituable relación entre delincuentes y hombres y mujeres que supuestamente estaban o están para hacer cumplir la ley. Éstas son algunas de las razones por la cuales creo que la única manera de acabar con esta guerra absurda es mediante la legalización de las drogas, de todas las drogas. Convirtiendo a los adictos en enfermos y no en criminales. Haciendo que surja una nueva generación de empresarios que produzcan y comercialicen legalmente las drogas que hoy son ilegales. Que sean colegas de quienes ya envenenan a muchos con alcohol, tabaco, carbohidratos, y otras drogas legales y más letales. Y digo una nueva generación de empresarios porque los narcos de hoy deben ser castigados por sus delitos. P.S. Después de varios años de no escribir en periódicos, empiezo hoy a hacerlo de nuevo. Y me alegra mucho hacerlo en los diarios de Periódicos Healy. Desde hace muchos años admiro a los Healy de Sonora por la calidad y honestidad periodística que los ha caracterizado durante tres generaciones. Desgraciadamente no son mis parientes, También me da gusto escribir para los lectores de Sonora y Baja California. Mi padre, chiapaneco de nacimiento, se crió en Mexicali y estudió ahí, en Calexico y en San Diego, como muchos de su generación. Tengo muchos primos, primas y sobrinos en la capital bajacaliforniana, en Tijuana y Ensenada. María Elena, la hermana menor de mi papá, vive en Ensenada. Me siento como en casa en ambos estados. Gracias a Periódicos Healy por recibirme. El autor es periodista de radio y televisión. Correo: eduardoruizhealy@gmail.com Twitter: @ruizhealy

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