Tlayapaca III
Una de las principales instituciones educativas nacionales, el Tec de Monterrey, se ha convertido en rehén de fuerzas políticas con las que no tiene nada que ver. Por lo pronto uno de estos grupos ya le ha bloqueado la construcción, casi a punto de concluirse, de un nuevo campus universitario en la zona de Santa Fe de la ciudad de México. El caso nos muestra una vez más cómo las corruptelas políticas y la falta de respeto a los derechos de propiedad atentan contra la inversión en nuestro país. En dos artículos anteriores ("Tlayapaca" y "Tlayapaca II" del 27 de junio y el 10 de julio, respectivamente) narré ya la historia del predio en el que se ubica el nuevo campus capitalino del Tec. En 1988 el gobierno de Miguel de la Madrid le donó el terreno a un grupo de pepenadores con el fin de convencerlos de mudarse de los tiraderos de basura de Santa Fe. La donación, sin embargo, fue anulada por el gobierno de Cuauhtémoc Cárdenas en 1998. El predio le fue entregado a Servimet, una dependencia del Gobierno capitalino, que luego lo vendió a una empresa privada llamada Poniente de Santa Fe, que a su vez se la vendió al Tec de Monterrey. Esta institución realizó una compra de buena fe. El terreno tenía todos sus papeles en orden y estaba escriturado a la empresa Poniente de Santa Fe. Los ejecutivos del Tec, sin embargo, al parecer no conocían la complicada historia del predio. Si bien el gobierno de Cárdenas indemnizó a satisfacción a la mayoría de los pepenadores en 1998, hubo aparentemente 46 afectados que no aceptaron la virtual expropiación a la que fueron sometidos y rechazaron la indemnización. Por ello el Gobierno capitalino tuvo que recurrir a la fuerza pública para desalojar el terreno. Por otra parte, independientemente de la inconformidad de los pepenadores, la Contaduría Mayor de Hacienda del Distrito Federal objetó en su auditoría a la cuenta pública de 1999 el precio al que Servimet le vendió el predio a Poniente de Santa Fe. Según la Contaduría, la operación se hizo por una cantidad inferior en 50 millones de pesos al precio correcto. Los pepenadores inconformes no se mostraron públicamente durante mucho tiempo y permitieron así que la construcción del nuevo campus del Tec, que implica una inversión de muchos millones de dólares, se llevara a cabo sin contratiempos. Pero ahora, a unas cuantas semanas de que se inicien los cursos, los supuestos afectados han aparecido y han bloqueado la entrada, con lo que han impedido la conclusión de la obra. El grupo que participa en el bloqueo dice representar a los 46 pepenadores inconformes originales, pero nadie sabe en realidad quiénes son esos 46. El diputado local priísta, Cuauhtémoc Gutiérrez, se ha ostentado como líder de los inconformes, pero aparentemente hay otros dirigentes -invasores profesionales de tierras- que han tomado ya control del movimiento. Estos dirigentes afirman que el Gobierno capitalino se quedó con los 50 millones de pesos adicionales de la venta de Servimet para financiar la campaña electoral de Cuauhtémoc Cárdenas, pero no han presentado pruebas de sus acusaciones. El Gobierno perredista de la capital ha ofrecido usar la fuerza pública para desalojar la entrada del predio. Pero esto colocaría al Tec como parte de un conflicto político entre priístas y perredistas con el que no tiene nada que ver. Por eso las autoridades de la institución han señalado que el conflicto debe resolverse pacíficamente. El conflicto sobre el predio de Tlayapaca nos recuerda una vez más la precariedad de los derechos de propiedad en nuestro país. El que un predio tenga todos sus papeles en orden no significa que no surgirá después algún supuesto propietario que recurra a acciones de fuerza para chantajear a los dueños. Esto ha ocurrido muchas veces en México. Recordemos el caso del Club de Golf Tepoztlán, cuyo predio tenía también sus escrituras en orden, pero que vio detenida su construcción por una movilización política. En Tepoztlán se perdió una inversión de decenas de millones de dólares que habría generado miles de empleos. Esperemos que eso no ocurra en Tlayapaca. Pero lo que ya nadie puede borrar es un mensaje a los inversionistas que resulta escalofriante: En México los derechos de propiedad simplemente no se respetan. Fue Tablada En mi artículo "Nueva York" del 26 de julio incluí el epígrafe "Mujeres de la Quinta Avenida, tan cerca de mi vista, tan lejos de mi vida" y apunté que se le atribuye a José Martí. El lector Francisco Helguera me señala en un correo electrónico que se trata en realidad de un hai kai de José Juan Tablada cuya redacción correcta es: "Mujeres que pasáis por la Quinta Avenida, tan cerca de mis ojos, tan lejos de mi vida.". Continúa Helguera: "De todos modos, gracias por el regalo... Es mi hai kai favorito". Sergio Sarmiento Realizó estudios en la Universidad de Londres y se graduó con honores en Filosofía en la Universidad York de Toronto; colabora con diarios de Nueva York, Londres y París.
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