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El Imparcial / San Luis / SLRC

Activación física en silla reduce glucosa, presión y dolor articular

la actividad física adaptada es clave para pacientes con enfermedades crónicas.

Activación física en silla reduce glucosa, presión y dolor articular

San Luis Río Colorado, Sonora.– La idea de que el adulto mayor “ya no puede activarse” no solo es falsa, sino peligrosa. Especialistas en activación física advierten que incluso ejercicios básicos, adaptados y realizados en silla, pueden marcar la diferencia entre una vida con dolor y dependencia, y una con movilidad, control metabólico y mejor calidad de vida.

María de los Ángeles López Juárez, licenciada en Educación Física y activadora física en una unidad especializada de atención integral, explicó que la actividad física adaptada es clave para pacientes con enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión, obesidad y problemas articulares. “No tiene nada que ver la edad. Aunque tengan sobrepeso, obesidad o padecimientos crónicos, pueden trabajar. La rutina se adapta y los números empiezan a bajar: glucosa, presión, peso, cintura”, afirmó.

Uno de los enfoques más efectivos es la activación en silla, apoyada con pelotas y ejercicios de flexibilidad, pensada principalmente para adultos mayores. “Les ayuda muchísimo en las articulaciones y en su movilidad. Es un error pensar que por ser mayores ya no pueden hacer nada”, subrayó. En contraste, pacientes más jóvenes, entre 30 y 38 años, realizan rutinas un poco más intensas, siempre con el mismo objetivo: mejorar su salud metabólica.

López Juárez destacó que la activación física va de la mano con la nutrición y la atención médica. En la unidad donde labora, ubicada en la zona de la Guerrero y 32, los pacientes ingresan a través de canalización de hospitales, centros de salud y Bienestar, o mediante detecciones. El modelo de atención es integral: en la primera cita, cada paciente pasa alrededor de una hora con médico, enfermería, psicología, nutrición y activación física; posteriormente, reciben seguimiento en sesiones de 30 minutos.

Más allá del ámbito clínico, la especialista hizo énfasis en derribar los pretextos cotidianos que frenan la actividad física. “Que si hace calor, frío, que cuido a un bebé o a un adulto mayor, que trabajo en oficina… todo se puede adaptar. No hay pretexto para no hacer al menos 10 o 30 minutos de actividad al día, a cualquier hora”, señaló.

Aunque actualmente no brinda asesorías particulares por falta de tiempo, López Juárez aprovecha cada invitación a eventos y demostraciones para enviar un mensaje claro: el sedentarismo no es una condición inevitable de la edad ni del trabajo. La activación física, aunque sea mínima y adaptada, puede ser la diferencia entre enfermar o recuperar el control de la salud.

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