De un delta sin aves a bosques restaurados: casi 20 años de recuperación del Río Colorado
Edith Santiago ha dedicado cerca de dos décadas a la restauración del delta; hoy observa el regreso de fauna nativa y busca optimizar el agua para mantener los sitios recuperados.

MEXICALI, Baja California.– Cuando Edith Santiago comenzó a trabajar en la restauración del delta del Río Colorado, encontró zonas dominadas por vegetación invasiva, con poca agua y sin la presencia frecuente de fauna que hoy vuelve a observarse en los sitios recuperados. Cerca de dos décadas después, el paisaje ha cambiado: hay bosques de especies nativas, aves, castores y gatos monteses.
La transformación es resultado de años de trabajo en campo, investigación y aprendizaje sobre las condiciones que necesita cada especie para crecer. Pero mantener lo recuperado representa ahora otro desafío: administrar mejor el agua disponible en una cuenca sometida a una creciente presión hídrica.
Santiago, directora asociada de Sonoran Institute e integrante de la Alianza Revive el Río Colorado, explicó que al inicio de los trabajos predominaba el pino salado, conocido en la región como pinillo. El equipo tuvo que aprender a producir especies nativas y realizar estudios a lo largo del cauce para determinar qué árboles plantar y en qué sitios.

Actualmente, los tres sitios de restauración en los que ha participado la alianza suman más de 500 hectáreas recuperadas, donde también se ha registrado el regreso de distintas especies de fauna.
“Ha sido un cambio totalmente drástico o impresionante”, describió Santiago durante el festival El río nos une 2026, celebrado el 14 de octubre en el Campo Mosqueda.
La restauración no solo ha modificado la vegetación. También ha abierto espacios para que estudiantes, familias y habitantes de comunidades cercanas conozcan los ecosistemas del delta y comprendan cómo se recuperan.
El agua, un recurso que debe administrarse con precisión
La continuidad de estos esfuerzos depende de adaptarse a las condiciones actuales del Río Colorado y a los cambios en las negociaciones binacionales y en la distribución del recurso en la región.
Santiago explicó que la alianza ha comenzado a concentrar los volúmenes de agua en los sitios donde son más necesarios, en lugar de mantener el riego de manera uniforme en todas las áreas restauradas.
La estrategia consiste en identificar los bosques más maduros que ya no requieren riego constante y dirigir el agua hacia los lugares donde la restauración apenas comienza o donde todavía es necesaria para sostener la vegetación.
“Estamos estableciendo formas para ahorrar el agua”, explicó.
El propósito es conservar los sitios recuperados sin desperdiciar el recurso, mediante un manejo que tome en cuenta las condiciones particulares de cada área. Para Santiago, el medio ambiente debe ser considerado un usuario más del agua, junto con los demás sectores que dependen del Río Colorado.
El desafío consiste en mantener los avances ambientales en un contexto en el que la disponibilidad de agua obliga a tomar decisiones sobre su distribución y aprovechamiento.

Una estudiante que decidió estudiar medio ambiente
Entre los resultados de la restauración, Santiago destacó un impacto que no se mide en hectáreas ni en árboles: el interés que los recorridos y las actividades educativas han despertado entre jóvenes de la región.
Recordó una experiencia que vivió durante una reunión en la universidad de San Luis Río Colorado, donde participó en una plática sobre los trabajos ambientales.
Al terminar, una estudiante se acercó y le preguntó si era Edith Santiago. Cuando ella respondió que sí, la joven le explicó que la recordaba porque había acudido a dar una charla a su escuela y que aquella experiencia la había motivado a estudiar una carrera relacionada con el medio ambiente.
El encuentro la hizo reflexionar sobre el alcance de las actividades de divulgación que acompañan a la restauración.
“Eso así como que te hace un nudo en la garganta y dices, ¿ha valido la pena todos los recorridos, la restauración, etcétera? Claro que sí”, recordó.
Para Santiago, ese tipo de experiencias demuestra que recuperar el delta también implica acercar a las nuevas generaciones a la naturaleza y generar interés por su conservación.
Mantener lo recuperado
Los trabajos en el delta del Río Colorado muestran que la restauración requiere tiempo, conocimiento técnico y seguimiento. La recuperación de los bosques nativos ha permitido observar cambios en el paisaje y en la presencia de fauna, pero esos avances necesitan un manejo cuidadoso del agua para mantenerse.
La estrategia de reducir el riego en los sitios más maduros y concentrarlo en las áreas que aún lo requieren busca responder a ese reto.
Casi 20 años después de iniciar su trabajo en el delta, Santiago observa no solo la transformación de un paisaje que antes describía como desértico, sino también la posibilidad de que ese esfuerzo influya en las decisiones y vocaciones de quienes conocen los sitios restaurados.
El reto ahora es conservar los resultados y seguir adaptando las labores de restauración a las condiciones de una cuenca donde el agua es cada vez más limitada.
Sigue nuestro canal de WhatsApp
Recibe las noticias más importantes del día. Da click aquí




Grupo Healy © Copyright Impresora y Editorial S.A. de C.V. Todos los derechos reservados