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Una idea para sus hijos terminó creando una red de libreros gratuitos en Mexicali; cuatro años después, siguen encontrando lectores

Lo que comenzó como un mueble restaurado frente a una casa se convirtió en espacios abiertos para lectores las 24 horas del día.

Una idea para sus hijos terminó creando una red de libreros gratuitos en Mexicali; cuatro años después, siguen encontrando lectores
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Mexicali, B.C.– Hace cuatro años, una conversación sobre inseguridad, problemas económicos y el futuro de las nuevas generaciones sembró una idea que terminaría transformando un pequeño pedazo de Mexicali en un punto de encuentro para lectores.

Mientras reflexionaba junto a su esposo sobre los retos que enfrentan las familias y el tipo de ciudad que heredarán sus tres hijos, Nohemi Vargas Osuna llegó a una conclusión: si algo podía ayudar a cambiar las cosas, era la educación.

Pero no hablaba únicamente de esa educación que se recibe en las aulas. “Me refiero a esa educación que uno decide buscar por iniciativa propia, a la curiosidad por aprender y creer”, explicó Nohemi.

Foto: Javier Gallegos

Apasionada por los libros desde niña, decidió convertir esa reflexión en acción, buscó y consiguió un viejo mueble, lo restauró, lo pintó a mano y lo transformó en un librero comunitario abierto para cualquiera que quisiera leer.

La idea parecía arriesgada

Nohemi dijo que algunas personas le advirtieron que el librero sería vandalizado por estar instalado en una colonia abierta, y otros pensaban que los libros desaparecerían en cuestión de días.

Mientras compartía el proyecto con vecinos, amigos e incluso personas que apenas conocía, comenzaron a sumarse; algunos donaron pintura, otros materiales y otros aportaron los primeros ejemplares que dieron vida al espacio.

“Cuando compartes una idea positiva, la gente se contagia y quiere volver a ayudar”, recordó Nohemi.

Cuatro años circulando libros

El 12 de junio de 2022 se inauguró oficialmente el primer Librero Comunitario; la única condición para participar es simple: llevar un libro para colocarlo en el librero, pero si no se cuenta con uno, se puede tomar el libro y regresar una vez utilizado.

El próximo viernes, el Librero Comunitario cumple cuatro años, de los cuales Nohemi señaló que los libros no han dejado de circular.

Foto: Javier Gallegos

Novelas, cuentos, textos académicos, libros de ciencia han pasado por los libreros; algunos desaparecen durante meses y después regresan para encontrar nuevos lectores.

El éxito del proyecto llevó a la creación de un segundo espacio dedicado exclusivamente al público infantil, donde los niños pueden elegir lecturas diseñadas para su edad.

Más tarde llegó el tercer librero, instalado en Tu parque TSM, sobre el bulevar Mayakán, ampliando el alcance de la iniciativa a más familias.

Lo que más sorprende a Nohemi no es la cantidad de libros compartidos, sino las historias que han surgido alrededor de ellos.

Por los libreros han pasado estudiantes, adultos mayores, profesionistas y personas en situación de calle que encuentran en la lectura una oportunidad para aprender, distraerse o simplemente sentirse acompañados.

Los libros rompen barreras. Aquí no importa la edad, la profesión o la situación económica. Todos pueden acercarse, tomar un libro y hacerlo suyo”, afirmó la fundadora del Librero Comunitario.

A cuatro años de distancia, el proyecto continúa creciendo gracias a las donaciones de la comunidad y una idea que Nohemi sigue defendiendo: que cualquier persona pueda generar un cambio en su entorno con la finalidad de apoyar a los demás.

“Lo más difícil no es construir un librero. Lo más difícil es vencer el miedo a empezar”, concluyó Nohemi.

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