FRONTERA/GAMER: Saros es un espectáculo de balas y acción espacial
La secuela espiritual de Returnal vuelve más accesible su formato roguelike sin perder la perfección de su jugabilidad.

Mexicali, B.C.– Más de cinco años después del lanzamiento de la PlayStation 5, Returnal sigue siendo uno de los mejores juegos exclusivos de la consola y el que utiliza de mejor forma todas las capacidades de la plataforma. Ahora, el estudio finlandés Housemarque entrega en Saros, una secuela espiritual que toma mucho prestado de aquel título y vuelve a demostrar que es uno de los equipos de desarrollo de élite entre los PlayStation Studios.
Saros es un shooter en tercera persona que combina elementos del bullet hell y los roguelikes para entregar una experiencia de juego rápida, emocionante y de alta tensión, que solo se puede comparar con su predecesor.

Una historia de horror espacial
Tomas control de Arjun, un colonizador espacial que junto con su equipo se ha quedado atrapado en el planeta Carcosa, una locación que está marcada por un eclipse solar perpetuo que vuelve hostil a la vida alienígena del lugar y al mismo tiempo vuelve locos lentamente a sus compañeros.
La misión que originalmente constaba de robar recursos valiosos para la humanidad, pronto se convierte en la búsqueda de la pareja de Arjun e intentar resolver el misterio que te tiene atrapado en un bucle de tiempo que parece interminable.
Descubrirás poco a poco una extraña historia de horror espacial en la campaña de alrededor de 15 horas, con un lore profundo y giros de tuerca inesperados. Sin embargo, poca de esa trama es tan interesante como la jugabilidad misma de Saros, a pesar de que la actuación de Rahul Kohli (The Haunting of Bly Manor, Midnight Mass) brilla a lo largo de la aventura.
Su jugabilidad perfecta sigue siendo su fortaleza
Saros, al igual que en Returnal, logra esa difícil sensación que pocos títulos logran. Las ganas de no dejar de jugar para avanzar un poco más cada vez. Principalmente porque el formato de juego está basado en la estructura roguelike, en la que cada expedición te entrega nuevas herramientas para poder llegar más lejos.
Cada run se centra en intentar superar una área que siempre termina con una brutal y espectacular batalla final contra un jefe, pero el planeta Carcosa cambia y se renueva cada vez que lo intentas, haciendo que cada excursión sea totalmente diferente.

Housemarque vuelve a lograr la hazaña utilizando el mismo truco que usó en Returnal, con secciones claramente diseñadas a mano que funcionan como piezas de rompecabezas que aleatoriamente se reacomodan en cada intento.
La gran diferencia con su predecesor es que está vez la progresión depende de un árbol de habilidades que te permite mejorar tus estadísticas principales, como la cantidad de vida o el poder de tu ataque especial.
El cambio se resiente en la cantidad de armas disponibles a encontrar en el camino. Esta vez solo son cinco, y a pesar de que sus modificadores las alteran ligeramente, la ausencia de variedad pesa. Sobre todo cuando descubres que tal vez un par de ellas no sirven de mucho en la mayoría de las situaciones, aunque todo dependerá de tu estilo de juego.

Otro cambio radical es la presencia de un escudo, que sirve para evitar todo el daño de cierto tipo de ataques y al mismo tiempo cargar la barra de tu poder especial. Esta mecánica permite que los patrones de proyectiles de los enemigos sean mucho más intensos e interesantes.
Los proyectiles están separados por color, con los azules siendo absorbibles; los amarillos generando corrupción y bajando tu barra de vida permanentemente; y los rojos incubribles, a menos de que realizes un parry para regresarlos a su origen. Esa variedad genera momentos espectaculares contra cada jefe y hacen de cada batalla un puzzle en el que dependes de tus reflejos y tu entendimiento total del sistema.

Precisamente los combates contra los ocho jefes son el punto más alto de la experiencia y a pesar de que cada región que los habita se puede afrontar por separado, el reto de eliminarlos a todos en un solo run es el pretexto perfecto para rejugar infinitamente este adictivo shooter lleno de acción.
Veredicto: 9
Saros pierde el factor sorpresa por reusar muchas de las mecánicas que ya se experimentaron en Returnal, sin embargo, la solidez de su gameplay y la perfección técnica de sus visuales y framerate siguen siendo de primera categoría.
Para todos aquellos que buscaban en Returnal un sistema de progresión más entendible y runs menos castigadores, Saros podría ser perfecto. Además de que cuenta su trama de forma más lineal y entendible (a pesar de que sigue siendo una extraña obra de horror cósmico).
Housemarque ha evolucionado y perfeccionado en muchas formas este bullet hell, pero cambiando elementos cruciales en sus sistemas principales para no hacerlo sentir necesariamente como una secuela directa.
Saros ya está disponible de manera exclusiva en la PlayStation 5.
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