Edición México
Suscríbete
Ed. México

El Imparcial / Mexicali / Cancer

“Enfrenté al cáncer con actitud, con amor, con fe y con esperanza”

Diagnosticada con cáncer de mama en 2017, Claudia Pons Monreal relata que sobrellevó su enfermedad con amor, fe y esperanza.

“Enfrenté al cáncer con actitud, con amor, con fe y con esperanza”

Mexicali,B.C.- A sus 67 años , Claudia Pons Monreal habla de la vida con la serenidad de quien ha aprendido a caminar sin miedo, incluso cuando el camino se vuelve empinado.

Jubilada desde hace 16 años, pero lejos de una vida en pausa, Claudia reparte su tiempo entre cuatro fundaciones, amistades entrañables y una rutina que describe como plena, ocupada y profundamente feliz, siendo esa misma actitud la que la sostuvo cuando, en 2017, recibió un diagnóstico que cambió su historia: cáncer de mama.

En el marco del Día Mundial contra el Cáncer, que se conmemora cada 4 de febrero, su testimonio se vuelve una invitación a la conciencia, al autocuidado y, sobre todo, a no dejarse vencer por el miedo.

Claudia recuerda con claridad el momento en que escuchó la palabra que suele asociarse con el final, pero que para ella se transformó en un punto de partida distinto.

“El diagnóstico es devast ador, devast ador, porque sientes como si la tierra te succionara, te sientes perdida. Para mí, cáncer era igual a muerte”, reconoció sin rodeos.

Sin embargo, tras ese primer impacto, decidió cambiar el enfoque.

“Fue como si hubiera ido a Telcel a comprar un chip nuevo. Dije: ‘hasta aquí, esto lo voy a enfrentar con positivismo y con actitud’”, expresó.

El cáncer fue detectado de manera oportuna gracias a una mamografía de rutina y la intervención quirúrgica se realizó en el IMSS, institución a la que Claudia agradece profundamente por la atención recibida.

Posteriormente, siguió un tratamiento hormonal durante cinco años sin quimioterapia intravenosa y un año después, enfrentó un segundo diagnóstico de carcinoma basocelular, un lunar canceroso en la cabeza, del cual también se recuperó favorablemente.

SANAR TAMBIÉN FUE DEJARSE QUERER

Lejos de vivir su tratamiento desde la queja, Claudia decidió asumirlo como parte del proceso.

“Tomé mis medicamentos contenta, nunca renegué. Durante cinco años, puntualmente en la noche, los tomé feliz y agradecida. ¿De qué me iba a servir meterme abajo de la mesa a llorar?”, relató.

Ese temple no surgió de la nada y Claudia reconoce que su fortaleza también se alimentó del respaldo de su familia y de amistades que no soltaron su mano en ningún momento.

“Una amiga me dijo algo que nunca se me olvidó: si la gente te quiere llevar, traer o cocinar, acéptalo. Lo hacen con amor. Y entendí que dejarte querer también es parte de sanar”, aseguró.

Para ella, cada persona vive el cáncer de manera distinta, pero la actitud es lo que marca la diferencia. “Nos toca caminar un camino distinto, pero finalmente es caminar. Y no dejar de caminar ni de avanzar”, señaló.

Hoy, a casi nueve años de aquel primer diagnóstico, Claudia se prepara para celebrar la vida, convencida de que el cáncer fue la prueba más grande que ha enfrentado.

“El aprendizaje más grande es entender que hoy estamos y mañana no sabemos. Hay que vivir el hoy con felicidad, con gratitud y con fe. Lo demás, si me quiere o no me quiere alguien, es superficial”, reflexionó.

Desde su experiencia, insiste en la importancia de la detección oportuna y el autocuidado, especialmente entre las mujeres pero también entre los hombres.

“No dejen nada para mañana. Ser puntuales con el doctor puede hacer la gran diferencia. No duele, es incómodo, pero no duele”, enfatizó.

Finalmente, su mensaje va más allá del diagnóstico médico. Claudia invita a reconciliarse, a soltar rencores y a vivir en paz.

“Si mañana me muero, me voy tranquila. El cáncer es una prueba enorme, la más grande, y hay que enfrentarla con muchas cosas: actitud, amor, fe y esperanza”, expresó.

Sigue nuestro canal de WhatsApp

Recibe las noticias más importantes del día. Da click aquí

Temas relacionados