“Estoy venciendo el miedo, quiero de vuelta a mi hijo, vivo o muerto”
Además de vivir el calvario de la desaparición forzada de su hijo, su madre debe sobrevivir episodios de chantajes y extorsiones en su lucha por buscarlo, ya sea vivo o muerto

(PRIMERA DE DOS PARTES)
Jhosué Romo Limón, acompañado de su novia y un amigo, salió de un antro de la zona hotelera de Mexicali el pasado 3 de febrero, cerca de las cinco de la mañana. Cuando se dirigían a su auto, tres sujetos lo tomaron del brazo y le apuntaron con un arma para obligarlo a subir a un Mazda azul.
Los hombres encapuchados huyeron con su víctima del lugar, mientras que su novia y su amigo se quedaron en shock. Pasaron un par de minutos y la mujer llamó a la mamá de Jhosué, un hombre de 31 años de edad que requiere 7 medicamentos diarios por su condición cardiaca.
Aleida Limón Sánchez atendió la llamada durante la madrugada. Inicialmente escuchó llantos y no pudo entender lo que le decían. Su nuera le dijo enseguida lo que había ocurrido, que se habían llevado a Jhosué unos sujetos armados y que no sabía qué hacer.
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Tratando de volver en sí, le dijo que llamara al 911 y regresara al sitio donde ocurrió la privación, pues ya había tomado un taxi y se dirigía a la casa de su suegra. Al mismo tiempo llamó a un amigo para que le ayudara y fuera por ella a las afueras de la cantina donde ocurrió todo.

La joven llamó al teléfono de Jhosué, y después de más de una docena de intentos, alguien le contestó, pero no era él. Le dijeron que tenían que hablar de un “asunto personal” con Jhosué y que después lo dejarían ir, pero en la llamada se escuchó un disparo. Luego no volvieron a responder el teléfono.
MI ÚLTIMA NAVIDAD
Aleida Sánchez, una docente de carrera en el Sistema Educativo, alistó el pasado festejo navideño como no lo hacía en años. Mandó hacer camisetas para todos y, con nieta recién nacida, convocó a toda su familia a pasar navidad en la casa de los abuelos.
En ese festejo, Jhosué le confesó a su hermana que esa sería su última Navidad y que por ello quería disfrutarla al máximo. Aleida, su madre, se enteró luego que al parecer tuvo un problema por una deuda de un carro con otro sujeto, quien decía estar “bien protegido”, y que por haberle hecho perder tiempo y dinero, lo mataría.
A más de un mes después de esa confesión, Jhosué fue privado de la libertad frente a decenas de personas que salían de La Mañosa.
CALVARIO
Con la información que Jhosué reveló a su hermana, la familia acudió a la Fiscalía General del Estado a declarar respecto a la denuncia por la privación de la libertad.
Al principio los atendieron y escucharon las amenazas previas, luego nada ocurrió.
Ese fin de semana, mientras Aleida rendía su declaración, la novia de Jhosué llevó a los agentes de la Fiscalía al domicilio del sospechoso y les señalaron el vehículo que utilizaba, además de otros datos que podrían encaminar la investigación.
Los agentes les dijeron que durante el fin de semana irían a buscarlo e investigar si Jhosué se encontraba retenido en el domicilio. Sobre esto hay dos versiones que le contaron a Aleida, una que indica que no habían ido y otro que sí, pero que no habían encontrado nada ilícito.
En cualquiera de los dos casos, no le han informado sobre otros indicios salvo los que la propia familia ha acercado a la Fiscalía. Cuando la madre de Jhosué pidió que le mostrarán la carpeta de investigación o le dieran copias, como la ley lo prevé, el personal burocrático de la Fiscalía le dijo que no podían, luego que sí, pero que no sabían cuándo.
¿EXTORSIÓN?
Con los retrasos y falta de respuestas en la Fiscalía, Aleida hizo público el caso en redes sociales, inicialmente para que le brindaran información sobre el posible paradero de su hijo, ya sea vivo o muerto.
A partir de entonces, recibió mensajes y llamadas de gente que aseguraba saber dónde estaba Jhosué, pero le pedían dinero a cambio. Luego recibió llamadas de supuestos miembros del crimen organizado que le pedían rescate.
Solamente una llamada, de un número con clave de San Luis Río Colorado, llamó su atención. En ella escucha a un sujeto que se hace llamar “El Cabo 20”, quien presuntamente por órdenes de otra persona, tiene cautivo a su hijo.
Luego de decirle que “ya habló lo que tenía que hablar”, tenía dos opciones: “o le daba piso” o se lo regresaban por 15 mil dólares.
El sujeto al teléfono le dio información a la hermana de Jhosué sobre datos muy personales, como apodos, nombre y profesiones de la familia, con tal de legitimar su amenaza.
La familia hizo del conocimiento a la Fiscalía sobre esta llamada, pero Aleida señala que de inmediato la calificaron como extorsión telefónica y que no tenía credibilidad de ser real, sin haber agotado esa línea.
Aunque acordaron entrega de dinero en el valle de Mexicali, la familia nunca acudió. En una llamada posterior, el supuesto “Cabo 20” la amenazó de muerte y dijo que mataría a Jhosué, pero también a toda su familia, incluyendo a sus hermanos y a su mamá.
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