Unidos bajo el mismo sol: Comunidad Japonesa en Mexicali
Con alrededor de 100 años presentes en tierras mexicalenses, la comunidad japonesa busca seguir fomentando y compartiendo su cultura y tradiciones con la sociedad mexicana, pues comentaron que hay mucho por aprender y compartir, en esta la ciudad que capturó al Sol.
Anna (Yoshie) Kimura Jara, de 42 años de edad, ingeniera y presidenta de la Asociación Mexicano-Japonesa de Mexicali, comentó que todo comenzó antes de la Segunda Guerra Mundial, cuando mucha comunidad japonesa comenzaba llegar a la región.
“La primer barrera que enfrentaron fue el lenguaje, pues no conocían como tratar y hacer sus cosas en México, entonces empresas japonesas ayudaron a la creación de la asociación para que los japoneses tuvieran un punto de reunión”, indicó.
Expresó que una de sus principales actividades de la comunidad japonesa era el algodón, pues empresas japonesas trabajaban con el algodón mexicano.
SEGUNDA GUERRA MUNDIAL
Pablo Susumo Kimura, su padre, quien nació en el puerto de Veracruz, narró que a la edad de 4 años, por órdenes de sus padres, viajó a Japón junto con su tío en barco, pues querían que tuviera educación japonesa, sin contar que tiempo después estallaría la Segunda Guerra Mundial.
“Mis padres tenían la idea de venir a trabajar a México pero no establecerse, pues la idea era regresar a Japón cuando tuvieran mayor capital, ellos nacieron en Japón y la costumbre era que los hijos recibieran educación japonesa, así que me fui cuando era un chamaquito”.
Explicó que durante la época de la Segunda Guerra Mundial la relación de Japón con México se cortó, dado que México apoyo a los Estados Unidos después del ataque a Pearl Harbor. “Fueron años muy difíciles, yo estaba en Japón viviendo muy cerca de Hiroshima donde cayó una de las bombas atómicas, no podíamos salir del país, pues todo mundo estaba interrumpido por culpa de la guerra”, indicó el señor Kimura.
AÑOS DE LA POSGUERRA
Al acabar la guerra y después del tratado de paz firmado en San Francisco, California, en el año de 1951, el señor Kimura comentó que la entrada de japoneses a América ya era un hecho, lo cual hizo que él, al igual que otras personas, pudieran visitar y establecerse de nueva cuenta en México.
“La verdad estaba muy contento de ver de nuevo a mis padres, llegué a los 14 años a México otra vez, donde con el tiempo me recibí de arquitecto en la Ciudad de México, para más tarde hacer la maestría en Japón”.
En cuanto al caso de sus demás connacionales, Kimura indicó que muchos de los japoneses refugiados en la ciudad de Guadalajara regresaron a Baja California, donde la sociedad japonesa en la ciudad se hizo más fuerte.
“La sociedad japonesa estaba creciendo, entonces durante los 70s, se tuvo la necesidad de crear una escuela del idioma japonés ahí mismo, para que los hijos de japoneses ya nacidos en México aprendieran el idioma de sus padres”, expresó.
CRECIMIENTO MEXICALENSE
Tomás Kiyota, de 77 años, nacido en la Ciudad de México y quien por más de 69 años ha vivido en Mexicali, indicó que su vida se la ha dedicado al comercio, siendo testigo del crecimiento de la ciudad, así como el lazo entre Mexicali y Japón.
“He vivido prácticamente toda mi vida aquí y pues yo ya soy cachanilla, he visto como ha crecido la ciudad y yo con ella, viendo así que Mexicali ha sido una buena ciudad con nosotros, permitiendo ser así parte de esta ciudad”.
VIDA CACHANILLA
La profesora de tiempo completo y doctora en Ciencias de la Vida dentro de la UABC, Sawako Oshima, de 49 años de edad y nacida en Kobe, en la prefectura de Hyogo, Japón, platicó que lleva ya 19 años viviendo en México, de los cuales 17 años, han sido en Mexicali.
Expresó que su vida dentro de esta ciudad fronteriza gracias a que una profesora americana le ayudó a conseguir una beca para su posdoctorado, le ha dejado grandes experiencias, pues señaló, que el calor familiar que ofrecen los cachanillas, es algo que ya no se vive con frecuencia en Japón.
“Estuve viviendo recientemente otra vez por 10 meses en Japón, y la verdad, es que estando allá, ya extrañaba la vida en México, pues me ha gustado mucho su comida, su cultura y ese calor y valores familiares que conservan aquí”.
Indicó que de igual forma, los japoneses nacidos ya en México, suelen preservar más la cultura de sus raíces como lo hubieran hecho hace más de 40 años en el propio Japón.
“Ya es muy raro que allá respeten como era antes, y no solo lo digo yo, si no amigos que han venido a Ensenada o Mexicali, pues sienten que están en Japón de hace 50 años, dicen que es muy bonito ver eso aquí y por eso es que me agrada tanto vivir aquí”.
PISANDO DOS TIERRAS
Asimismo, la profesora Oshima, mencionó que el hecho de poder vivir cerca de los Estados Unidos, vivir en una ciudad fronteriza, es algo que los japoneses jamás podrían saber, puesto que Japón es una isla.
“A mí me sigue pareciendo interesante el hecho de poder cruzar a otro país, Japón está rodeado por mar, jamás sabrán lo que es tener una frontera con otro país y lograr ver todo lo que se vive aquí, toda la cuestión migratoria y la combinación de México con Estados Unidos”, comentó la maestra.
FORTALECIENDO LOS LAZOS
Anna Kimura, ante todo esto, explicó que Mexicali al igual que Japón, han sido tierras trabajadoras que teniendo al Sol como testigo del crecimiento de ambas partes, seguirá siendo una gran ciudad amiga donde poder hacer crecer a la comunidad japonesa.
“Mexicali ha sido una tierra noble con nosotros, no por nada nuestro logo de amistad, comparte los elementos de Mexicali y el sol que forma parte del trabajo y esfuerzo, el cual seguirá formando parte de nuestro gran lazo de hermandad”, expresó la presidenta.
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