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Polisemia

No, la polisemia no es una enfermedad sino la pluralidad de significados que tiene una misma palabra.

Miguel Ángel Lino

No, la polisemia no es una enfermedad sino la pluralidad de significados que tiene una misma palabra. El texto que ahora está leyendo es un artículo, la misma palabra que utilizamos en la compra de un artículo en una tienda.

La polisemia es un fenómeno lingüístico común en el español. Que no es el español -gordo y enojón- de la tienda de abarrotes de la esquina; término que designa la parte en donde confluyen las paredes formando una esquina e igualmente cuando “pedimos esquina” al darnos por vencidos...

Entonces, ¿cómo sabremos qué nos están comunicando? Pues existe una condición esencial para poder diferenciar el significado de las palabras polisémicas que es el contexto en el que se utilizan. Por ejemplo, al definir lo que es una mano como la parte de nuestro cuerpo que está unida al antebrazo y que comprende desde la muñeca llegando hasta los dedos; nos situamos en un contexto diferente que cuando le prestamos ayuda a alguien dándole una mano...

Cuestión totalmente diferente a “ser mano en la fila del supermercado”. Ahora bien, fila es sinónimo de cola; pero la del súper nada tiene que ver con la cola de un equino, tampoco con la cola de caballo del peinado y menos con la cola de un avión.

Aquí no puedo pasar por alto el verbo pasar que tiene 64 significados en el Diccionario de la RAE, de los cuales cito: pasar, que puede significar trasladarse de un lugar a otro; pasar, aprobar un examen; pasar, transmitir un mensaje; pasar, proyectar una película; pasar, rebasar un automóvil; pasar, cruzar el río; pasar, enviar el balón a un compañero. Y muchos más, como pasar una hebra por el ojo de una aguja. Deglutir, comer, beber, tragar; callar, disimular, omitir; contagiar, propagar, transmitir; acabar, cesar, terminar... bueno, hasta “pasar a mejor vida”.

Sin duda, la palabras polisémicas son polémicas y, para ser claros, debemos explicitar qué queremos decir con ella. Para hacerlo conviene saber que todas las palabras tienen tres elementos fundamentales: cómo se escriben, su categoría gramatical y su etimología.

Las palabras polisémicas se escriben igual porque tienen el mismo origen etimológico y su categoría gramatical es la misma. ¡Pero no hay que confundir las polisémicas con las palabras homónimas!

Las homónimas no siempre se escriben igual, por ello se dividen en dos: homófonas que se pronuncian igual pero se escriben diferente y homógrafas que se pronuncian y escriben igual. Por ejemplo, son homófonas: bello, hermoso y vello, pequeño cabello fino; cien, número 100 y sien, parte lateral de la cabeza; hecho, como algo realizado y echo del verbo echar. Y son homógrafas: consejo como recomendación y órgano de asesoramiento; cura, del verbo curar y cura, sacerdote; vino bebida alcohólica y vino del verbo venir.

Con las palabras se llegan a formar verdaderos vericuetos por donde se les dificulta transitar a nuestros lectores. Por ello, espero que mi texto los lleve por un recorrido plácido... aunque no sea domingo, palabra integrante de la polisemia.

*- El autor es profesor de Redacción Creativa en Cetys Universidad.

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