Zona Sísmica
La falta de coordinación entre el Ayuntamiento de Ensenada y la Comisión Estatal de Servicios Públicos de Ensenada (Cespe).

Agua, deudas y falta de coordinación
La falta de coordinación entre el Ayuntamiento de Ensenada y la Comisión Estatal de Servicios Públicos de Ensenada (Cespe) volvió a quedar en evidencia, ahora acompañada de un intercambio de cifras sobre el adeudo municipal por el servicio de agua.
Mientras la alcaldesa Claudia Agatón Muñiz sostiene que el pasivo ronda los 49 millones de pesos y que las obras realizadas por el municipio deberían considerarse para reducirlo, el director de la Cespe, Alonso Centeno Hernández, asegura contar con documentación que acredita un adeudo de 80 millones de pesos, además de precisar que las inversiones del Ramo 33 no pueden tomarse como pago.
Más allá de la diferencia en los números, el verdadero problema parece ser la comunicación entre ambas instituciones.
El propio Centeno Hernández afirmó que durante casi 20 meses buscó una reunión con la Alcaldesa y que ésta apenas se concretó la semana pasada, un retraso que refleja la falta de diálogo entre dos instancias que deberían trabajar de manera permanente y coordinada. Alonso Centeno destacó también que Ensenada es el Ayuntamiento con el mayor adeudo a la paraestatal.
Esa condición no solo representa un problema financiero para el organismo operador, sino que también envía un mensaje contradictorio sobre el cumplimiento de las obligaciones por parte de la propia autoridad municipal.
La diferencia de versiones entre Claudia Agatón Muñiz y Alonso Centeno Hernández podría resolverse revisando documentos y estados de cuenta. Sin embargo, lo realmente urgente es construir una relación institucional que privilegie la coordinación sobre la confrontación.
EL AGUA YA ES UN COSTO EMPRESARIAL
Los problemas en el suministro de agua en Tijuana dejaron de ser una molestia temporal para convertirse en un factor que impacta directamente la competitividad de las empresas.
Lo que antes podía considerarse una contingencia aislada ahora obliga a los negocios a destinar recursos para prepararse ante la posibilidad de nuevos cortes, como los registrados hace unas semanas y que siguen afectando a algunas zonas de la ciudad.
La presidenta de Coparmex Tijuana, Elisa Ibáñez Aldana, puso sobre la mesa un aspecto que va más allá de la suspensión del suministro: la falta de información. Cuando los cortes no son programados y nadie puede decir con certeza cuándo volverá el agua, resulta prácticamente imposible reorganizar la producción, atender clientes o planificar operaciones. Para la industria, los restaurantes y los hoteles, el tiempo también representa dinero.
La respuesta del sector empresarial ha sido invertir en infraestructura propia, contratar pipas y buscar mecanismos alternos de abastecimiento. Son medidas que implican costos adicionales que, en condiciones normales, no deberían formar parte de la operación cotidiana de un negocio.
Sin embargo, para muchas empresas ya representan una inversión necesaria para garantizar la continuidad de sus actividades. Aunque Ibáñez Aldana reconoció que la comunicación con la Cespt mejoró conforme avanzó la contingencia, el hecho de que las empresas estén destinando recursos para protegerse de futuras interrupciones habla de una pérdida de confianza en la estabilidad del servicio. La prevención dejó de ser opcional y pasó a convertirse en una estrategia de supervivencia.
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