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Perogrullada

Al estar viendo las transmisiones del finalizado Mundial de Fútbol escuché perogrulladas.

Miguel Ángel Lino

Al estar viendo las transmisiones del finalizado Mundial de Fútbol escuché perogrulladas que sin piedad ni remordimiento soltaron algunos comentaristas, como el que mencionó: “El árbitro silbó el final del partido que acaba de terminar”; que equivale al que comentó: “El silbante dio por iniciado el juego que está empezando”. O el otro que afirmó: “Es estadio está totalmente lleno, no hay un solo lugar vacío”. No, pues no. Todo ello, sin duda es reiterativo y decirlo resulta innecesario.

Comento que Pedro Grullo es un personaje de la literatura tradicional española producto del ingenio popular al que se le atribuye expresar en forma reiterada lo que es evidente llegando al absurdo, lo que se relaciona con la tautología.

¡Alto! ¡No se acelere yendo a buscar de volada su diccionario! Le preciso que la tautología es la diciplina de la lógica y la retórica que se caracteriza por mencionar algo autoevidente, tal como “persona humana” sin estar refiriéndose a lo bonachón que pueda ser un sujeto; sino al ser humano de carne y hueso. Lo que resulta ser una verdad de Perogrullo.

Aquí va una serie de perogrulladas: “Todo lo que está demás, sobra”. “Subí hacia arriba por las escaleras” y su prima hermana “yendo al sótano bajé para abajo”. Y tres más: “Con mis propios pies corrí lo más rápido que pude”. “Hacía mucho frío por el descenso de la temperatura”. “Amaneció al salir el sol porque ya es de día” …

Algunas hasta rimas: “Cuando anochece es de noche”. “Cuando mi madre me parió, yo acababa de nacer y a los quince días cumplía medio mes”. “En Madrid como en Linares veinte mulas son diez pares” …

Por lo general, las perogrulladas las sueltan quienes no cultivan su lenguaje y un filósofo, José Ortega y Gasset, las ejemplificó así: “… para ver (lo esencial) hay que mirar y para mirar hay que fijarse; es decir, hay que atender”. Perogrullada, porque fijarse es sinónimo de atender…

Y si preguntan cuál es mi perogrullada favorita, sin duda señalaría la que se lee en un cartel afuera de un negocio: “Si trae perro no entre, átelo afuera; si no, no”.

LA PALABRA DE HOY: PEROGRULLADA

Expresión coloquial de género femenino que proviene el griego tauto que significa “lo mismo” y logos, “palabra o saber”. La cual se relaciona con los pleonasmos, como el clásico “lo vi con mis propios ojos”. Verdad de Perogrullo simple, necia, ridícula… la que a todas luces es una torpeza.

Desde tiempos remotos se afirma que el vocablo perogrullada fue inventado por Francisco de Quevedo, término que aparece en su libro “Los sueños” (1622).

Desmenuzando la palabra y persiguiendo su significado -que es a lo que me dedico- el nombre propio “Pero” es la forma antigua del apelativo Pedro y “grullo” palurdo que califica a una persona rústica e ignorante; siendo su antónimo el adjetivo culto. Cierro recordando que “por muy mal que hagas la suma, dos veces tres siempre serán seis” irrefutable perogrullada.

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