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Combustible político

Vaya enfrentamiento entre Marina del Pilar Ávila y Jaime Bonilla.

Rosa María  Méndez Fierros

Vaya enfrentamiento entre Marina del Pilar Ávila y Jaime Bonilla, por aquello de las filtraciones de audios y el acercamiento de supuestos agentes intermediarios del FBI que resultaron ser falsos.

Las acusaciones mutuas entre ambos políticos resultaron muy elocuentes y hasta agresivas, al grado de que ambos amenazaron con denunciarse penalmente.

Marina del Pilar denunciaría por haber sido víctima de un montaje.

Bonilla dice que la querella sería para proteger “su honorabilidad y seguridad”.

Si ninguno interpone una demanda, todo quedaría en un nuevo episodio de La Rosa de Guadalupe.

Perderá la sociedad bajacaliforniana, porque la gravedad de las acusaciones públicas realizadas mutuamente, no puede quedar únicamente en un desencuentro mediático, porque eso genera un desencanto social, muy crítico.

Se “sembró” una discusión alrededor de las declaraciones de la mandataria estatal en su mañanera de la semana pasada, en contra de Jaime Bonilla.

Considerada esto como una estrategia federal, una cortina de humo o intencionalidad de desviar la atención. Dos actos que por la corta distancia entre los señalamientos contra autoridades emanadas de Morena y su aparición, no son casuales y en el imaginario colectivo han mostrado relevancia. Ambos combustibles, en un principio, representan un reto para oficialismo y oposición. Muchos creen que Ruffo es inocente,

La oposición se subió a este tobogán, desacreditándola, calificándola de “inocente”, al creerle a su archienemigo político.

Ese sería el primer combustible político, es decir, cuando la gobernadora Marina del Pilar Ávila extiende la responsabilidad de los audios y lo que estos incluyen a una acción de engaño, premeditada y de montaje por parte del ex gobernador Bonilla, quien, dicho sea de paso no goza de las simpatías de los bajacalifornianos, dado sus deslices y acusaciones en su reciente mini gobierno.

Sin lugar a dudas que lo que se debe analizar es el contenido de dichos audios y las conversaciones con esos personajes, que de acuerdo a Marina del Pilar, se hacían pasar por intermediarios del FBI, pero que sin mostrarle credenciales, ella decidió escucharlos presuntamente por sugerencia del ex gobernador Bonilla, quien luego la calificó de inocente. La oposición aún no lo entiende y está enfrascada en esta discusión.

Pero cuando ese combustible tenía alrededor de 48 horas de haber sido activado por parte del ejecutivo estatal, surge otro combustible, la detención del exgobernador símbolo panista, aunque ya participaba abiertamente en el recientemente creado partido “Somos México”, Ernesto Ruffo.

Considerada esto como una estrategia federal, una cortina de humo o intencionalidad de desviar la atención.

Dos actos que por la corta distancia entre los señalamientos contra autoridades emanadas de Morena y su aparición, no son casuales y en el imaginario colectivo han mostrado relevancia.

Ambos combustibles, en un principio, representan un reto para oficialismo y oposición.

Muchos creen que Ruffo es inocente, porque aun cuando no lo conocen, sí tienen animadversión por los gobiernos de Morena. En más de 40 minutos la Fiscal General de la República, Ernestina Godoy explicó las acusaciones contra el primer gobernador opositor en la historia del país, y 23 personas más, pero aún falta el debate jurídico de cara a los abogados de los imputados.

Sin embargo, no creemos que estos mensajes o combustibles políticos vayan dirigidos para la opinión pública de seguidores ni opositores, es difícil de creer, ya que tienen muy claros sus posicionamientos a favor o en contra de los gobiernos emanados de Morena.

La narrativa y acciones contra Bonilla y Ruffo son dirigidos hacia el cúmulo de indecisos que aún están en el aire (redes sociales) o en el territorio.

“Todos los políticos son igual de corruptos” y en esa máxima que quieren reforzar, históricamente, ganan los partidos en el gobierno.

Créame que aún faltan muchos ataques y contraataques. Y contrario a la garantía constitucional, pareciera que todos son culpables hasta que ellos demuestren su inocencia

*- La autora es directora del portal MF Noticias Mexicali.

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