Apelativo
Hay costumbres y tradiciones que no siempre es bueno conservar y menos legar.

Hay costumbres y tradiciones que no siempre es bueno conservar y menos legar, como la de los progenitores del pobre chamaco al que bautizaron con el apelativo de Anacleto, siguiendo la rígida costumbre de llamar a los hijos con el mismo nombre del padre como del abuelo de quienes reciben tan ingrata herencia.
Decisión que se presta a chunga cuando le avisan al futuro padrino de bautizo cual será el nombre de su ahijado; quien en vez de agradecerlo reclama diciendo: -No la arruine compadre pónganle un nombre mejorcito: Filemón, Gervasio o Zacarías como su seguro servidor.
A todo esto, tengo la certeza de que quienes llevan un nombre complicado, feo y raro desarrollan una personalidad de carácter más firme y fuerte porque se convierten en personas resilientes (la resiliencia es la capacidad para sobreponerse a situaciones adversas y perturbadoras), lo que impulsa su autonomía y despierta su creatividad e ingenio para responderles a quienes se burlen de su nombre.
Porque dígame si no fuera así, el niño que se llama Agapito sería hosco, inseguro e infeliz ante situaciones como esta: Imagine que en su grupo en donde cursa la primaria, la maestra en forma cariñosa los llama por sus nombres en diminutivo: Juanito, Eduardito, Miguelito y -por supuesto- hace una excepción con Agapito; pero, sin poder evitar que sus compañeros se burlen del apelativo tan vulnerable que tiene…
Lo mismo son infortunados los nombres de Eleuterio, Filemón y Tiburcio; aun y cuando la libran porque los diminutivos de sus nombres son Eleutercito, Filemoncito y Tiburcito. Aunque supongo que se sentirían más a gusto si llamaran Ernestito, Lorencito o Manuelito…
Otros por el estilo son: Anacleto, Anastacio, Archivaldo, Cástulo, Celestino, Filemón, Gervasio, Pancracio, Rosendo, Torcuato, Zacarías y toda una colección.
Dejando de lado los apelativos infortunados, hay quienes llaman a sus hijos más que por seguir una tradición por el significado que encierra los nombres, por ejemplo: Apolo, dios de la guerra tanto como de la música; Atenea, diosa de la sabiduría y la justicia; Dionicio, dios del vino y las festividades; Hermes, mensajero de los dioses y dios de los viajeros; Píndaro, poeta lirico griego cuyas odas cantan a los vencedores en los juegos olímpicos.
Ahora bien, también hay nombres queen unión con los apellidos forman conceptos: Armando Casa, Casimiro Diaz Mirón, Salvador Del Bosque, Pilar Del Castillo, Elba (que también es un importanterío europeo) se convierte en un apelativocurioso e hilarantes cuando una mujer sellama y apellida Elba Lazo.
LA PALABRA DE HOY: APELATIVO
Del latín “appellatívus” que quiere decir “relativo al apellido”; pero también esla expresión que califica, nombra o se refiere a una persona. Sus componentes léxicos son ad (hacia), peltus (empujando),más el sufijo -ivo (de relación activa o pasiva). Además, la palabra apellido se relaciona con el verbo transitivo apelar. Lo invitoa que busque la etimología de su nombretanto como de su apellido, tal vez se lleveuna enorme sorpresa con sus apelativos.
*- El autor es profesor de Redacción Creativa en Cetys Universidad.
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