El Comandante Cobra 2.0
Urgidos por un justiciero, un héroe sin capa o un líder de barrio con poder que contrarreste los actos de corrupción y las pésimas políticas públicas de los gobiernos municipales de Tijuana.

Urgidos por un justiciero, un héroe sin capa o un líder de barrio con poder que contrarreste los actos de corrupción y las pésimas políticas públicas de los gobiernos municipales de Tijuana, la sociedad de esta ciudad fronteriza, una de las más violenta y caóticas del país, desde hace años decidió aceptar cualquier liderazgo que haga clic en redes sociales para arroparlo y convertirlo en su válvula de escape de los problemas que les aquejan.
Para los influencers de ultraderexha desmemoriados que se venden al mejor postor en comercios de comida y productos de gobierno (bien pueden ser gobierno de izquierda que panistas) les recuerdo que antes de “El Chiquilín”, apareció Iván Riebeling (El «Comandante Cobra»), quien igual que los “Chiquilínlovers” de la Patrulla Espiritual, apareció armado y con una charola. Al Comandante Cobra no lo apoyó con millones de pesos el gobierno de Tijuana estilo Burgueño, pero sí traía una charola de El Senado de la República.
Era un fanfarrón que se decía defensor de los pobres y de los derechos humanos.
También se hizo presente Mariano Soto Cortez, el primer influencer de barrio de Tijuana, quien también portaba arma y extorsionaba a empresarios y comerciantes a cambio de no publicar sus verdades. Se decía un defensor de la libertad de expresión y de la democrátización de los medios de difusión de noticias, no importaba si eran mentiras o manipuladas.
Riebeling y Soto no generaban ganancias explotando y mofándose en redes sociales de la vulnerabilidad de las personas en contexto de abandono, con problemas de salud mental y con adicciones, ellos hasta regalaban dinero a la gente y les prometía una mejor Tijuana.
Algo tiene el agua del Río Tijuana o la de la Presa Abelardo L. Rodríguez, y no hablo de los contaminantes, algo tiene que hace que ciertas personas tengan una epifanía y se sientan salvadores del mundo a costa de cualquier cosa, sin importar que cometan actos de corrupción, delitos o manipulación de masas.
El problema es que estos nuevos liderazgos terminan siendo vendedores de humo que tarde o temprano buscan un interés económico y poder político. Lo curioso es que en Baja California, únicamente aparecen en Tijuana cada lustro, sí cada 5 años vemos gente como Jesús Ignacio Osuna Torres, Aka “El Chiquilín” con distintas frases y causas, pero igual de populistas.
Pero tanto el “Comandante Cobra”, Mariano Soto y “El Chiquilín” tienen en común la movilización en masa a través de redes sociales, cuyo algoritmo en Facebook siempre tiende a elevar los números de actos violentos, violaciones a derechos humanos, el espectáculo de la miseria humana y posturas religiosas sin sentido, por ello esa burbuja les hace creer que son todo poderosos.
Lo que “El Chiquilín” no se da cuenta es que ahora él está siendo manipulado por un grupo de hombres armados que dicen ser de una asociación nacional de Centros de Rehabilitación y que hasta fotos con Sheinbaum presumen. El punto central aquí es que la marcha que realizaron con 2 mil personas.
La ignorancia de Burgueño ahora terminó golpeando al mismo MORENA, ya que la manifestación no fue en apoyo al “Chiquilín” ni para medir una posible candidatura, fue para mostrar músculo contra una posible reforma federal a la normatividad sanitaria y al Código Penal para impedir que se den internamiento forzados por parte de Centros de Rehabilitación clandestinos, tal como ha hecho el Centro Jireh su fortuna que les ha dado para comprar casas y carros de lujo.
Morena y el Gobierno de Baja California, con recurso público alimentaron una movilización en contra de ellos. Que buen tino tuvieron al enaltecer al Comandante Cobra 2.0.
*- El autor es periodista de Baja California.
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