La alegría de ser mamá
Si hay algo que la mayoría de las mujeres hemos anhelado desde lo profundo del corazón, es el regalo maravilloso de poder ser madres.

Si hay algo que la mayoría de las mujeres hemos anhelado desde lo profundo del corazón, es el regalo maravilloso de poder ser madres. Por eso, este domingo celebramos con tanto cariño el Día de las Madres. Y no se trata solo de flores y regalos, sino de reconocer el amor inmenso de esa mujer que nos dio la vida, que, desde el momento que supo que un nuevo ser latía dentro de ella, comenzó a amarnos sin conocernos.
Ser mamá es una entrega que empieza mucho antes del nacimiento; desde el primer latido, la madre sueña, se protege, se preocupa y ama. Cuando tiene al hijo en sus brazos, ese amor ya no tiene medida. Por eso me duele ver cómo hoy, la maternidad pareciera no estar de moda. ¿Será que vivimos en un mundo que constantemente le dice a la mujer que la felicidad está solamente en viajar, ganar dinero, tener lujos, buen cuerpo, cero responsabilidades, y disfrutar la vida?
Tener hijos, para muchos, se ha convertido casi en un estorbo, una carga. Por eso cada vez más parejas deciden sustituir formar una familia por mascotas, los famosos perrijos y gatijos, que hasta tienen carreola para sacarlos a pasear, algo increíble. Claro, los animales dan compañía, cariño y alegría, pero jamás podrán compararse con el amor del hijo. No hay comparación entre abrazar una mascota y escuchar por vez primera al hijo decir “mamá”. No existe nada parecido cuidar sus primeros pasos, escuchar sus primeras palabras, estar en sus alegrías y también en sus caídas….ese amor llena el alma de una manera que nada material logra.
Es verdad que no todas las mujeres pueden ser madres biológicamente, lo que representa muchas veces un dolor muy grande. Pero existe otra forma hermosa de ser mamá: La maternidad del corazón. Aquella que nace cuando un hombre y una mujer deciden abrir su hogar y su vida a un niño que necesita amor, protección y familia. Los hijos adoptivos no son “menos hijos”, son hijos del corazón, amados con la misma entrega y el mismo cariño incondicional. Porque ser madre no es solo dar vida, también es formar, cuidar, corregir, y amar.
Lamentablemente existen corrientes que buscan hacer ver la maternidad como opresión para la mujer. Un feminismo radical que pareciera rechazar uno de los dones más grandes dados por Dios: La capacidad de dar vida. Y junto con ese rechazo, también se ha tratado de normalizar algo profundamente doloroso: El aborto. Le cambian el nombre, llamándolo “Interrupción del embarazo”, como si se tratara de detener algo temporalmente. La realidad es el término de una vida humana. Y aunque lo presenten como un “derecho” que no existe, ella cargará siempre un profundo dolor.
Por eso este día de las madres, además de festejarla, nos debe ayudar a revalorar su importante papel en la sociedad y la familia, quien muchas veces sostiene el hogar aún en los momentos más difíciles. Por eso solo nos queda decirles a las que aún tenemos y a las que ya partieron... Gracias por su amor, gracias por sus sacrificios, y darnos siempre lo mejor de ustedes. Gracias finalmente por su alegría al querer ser mamás…
¡Mujer mexicana forja tu Patria!
*- La autora es consejera familiar.
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