Dios, ¿está de moda?
En un mundo marcado por la incertidumbre, la violencia y la confusión, no es raro pensar que vamos en un camino sin retorno.

En un mundo marcado por la incertidumbre, la violencia y la confusión, no es raro pensar que vamos en un camino sin retorno. A veces pareciera que todo gira alrededor del dinero, el placer inmediato y más recientemente, de una tendencia muy visible: el culto al cuerpo. Basta ver los gimnasios llenos de jóvenes, mientras que las iglesias en contraste, suelen ser visitadas por unos cuantos, en su mayoría personas adultas. Y esto resulta más evidente en días tan significativos como los que recientemente celebramos: La Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor. Sin embargo, lo que ocurre a simple vista, no siempre refleja la realidad completa.
En distintas partes del mundo está surgiendo un fenómeno silencioso pero profundamente significativo: el renacer de la fe. Y no solo hablamos de contextos extremos como el de Nigeria en África, donde cristianos son perseguidos y asesinados incluso dentro de las iglesias, y aun así, sacerdotes y fieles permanecen firmes, dispuestos a dar la vida por Cristo. Lo verdaderamente sorprendente es que este despertar espiritual también está ocurriendo en sociedades modernas y aparentemente alejadas de la fe. En Europa por ejemplo, la pasada Vigila Pascual, más de 21,000 personas en su mayoría jóvenes- fueron bautizadas en Francia. Esto representa un incremento del 28% respecto al año anterior y triplica las cifras de hace cuatro años. No es un hecho aislado.
En ciudades como París, tan solo el sábado pasado se registraron 788 Bautizos, recibiendo también la Confirmación y la Eucaristía. Situaciones similares se están viviendo en países como España y Portugal. ¿Qué está pasando? Diversos factores apuntan a una misma dirección: Una generación que en medio del ruido, la saturación digital y la relativización de los valores, comienza a buscar respuestas más profundas. Jóvenes que tras experiencias dolorosas, crisis, o cuestionamientos existenciales, encuentran en la fe un sentido que el mundo no logra ofrecerles.
También ha influido el surgimiento de movimientos juveniles católicos como Hakuna, que a través de la música, la formación y el acompañamiento, han logrado conectar con miles de jóvenes, despertando una fe que parecía dormida. Incluso elementos tan sencillos como la belleza de una iglesia, o el contenido religioso en redes sociales, han sido puerta de entrada para un encuentro con Dios. Ante éste fenómeno, los obispos de la región parisina, han convocado un Concilio Regional con el tema “Los Catecúmenos” buscando acompañar mejor a quienes hoy se acercan a la Iglesia. Esto nos lleva a una pregunta inevitable: ¿Dios está de moda?
Quizá sí, pero no en una moda pasajera, sino en una necesidad permanente del ser humano, ya que cuando hay confusión, cansancio y vacío, el corazón busca. Y en esa búsqueda muchos descubren que la verdad, el sentido y la plenitud, no está en lo superficial, sino en un Dios vivo: Jesucristo Resucitado.
En tiempos donde lo bueno parece malo y lo malo se presenta como bueno, resulta esperanzador ver jóvenes dispuestos a ir contracorriente, buscando la verdad y dándole un sentido más profundo a su vida. Porque al final, más allá de tendencias o ideologías, el ser humano sigue teniendo una misma necesidad: Trascender. Y esa respuesta hoy como siempre sigue estando ahí. ¡Felices Pascuas!
¡Mujer mexicana forja tu Patria!
*- La autora es consejera familiar.
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