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Vientos de cambio en América Latina

Una noticia que nos llena de alegría es el triunfo de la candidata del Partido Pueblo Soberano, Laura Fernández Delgado.

Una noticia que nos llena de alegría es el triunfo de la candidata del Partido Pueblo Soberano, Laura Fernández Delgado, quien arrasó en las urnas y se convierte en la nueva Presidente de Costa Rica.

Un golpe más para la izquierda de América y Latinoamérica, cuyo fenómeno empieza a observarse en distintos países de la región: El hartazgo de ciudadanos frente a políticos de izquierda que durante años dominaron buena parte del continente.

Muchos de ellos prometieron Justicia social, prosperidad e igualdad que en teoría, beneficiarían a los más pobres, siendo los resultados muy distintos y hasta contrarios.

La realidad ha sido evidente: economías debilitadas, crecimiento burocrático con nepotismo incluido, huida de inversiones, total corrupción institucional y sobre todo la peligrosa tenencia a concentrar más poder en el gobierno, lo que inevitablemente termina reduciendo la libertad de los ciudadanos. ¡Aguas! Pero los problemas no son solo económicos.

Los gobiernos de izquierda, promueven una visión cultural que relativiza los valores que durante generaciones sostuvieron a nuestras sociedades: El valor de la vida en cualquier etapa, la defensa de la familia natural como base de toda sociedad, el respeto a la Constitución como eje central del Estado de Derecho, así como fortalecimiento a Instituciones de contra peso para evitar o dar a conocer abusos del gobierno.

Cuando estos pilares se debilitan, lo que aparece es una sociedad cada vez más fragmentada, más dependiente del gobierno. Cuando estos pilares se debilitan, lo que aparece es una sociedad cada vez más fragmentada, más dependiente del gobierno y por ende, menos capacidad de construir prosperidad.

Por eso el resultado de Costa Rica resulta no solo interesante, sino esperanzador. Un país que decidió apostar por un proyecto político distinto, que habla de nuevo de libertad económica, de fortalecimiento institucional y recuperación de los valores morales y sociales que durante años fueron minimizados por discursos políticos.

Y no se trata de copiar modelos ni pensar que todos los países son iguales, cada Nación tiene su propia realidad. Pero sí observar cuando otros países comienzan a reaccionar frente a políticas sin los resultados prometidos, entrando en una etapa de reflexión política. Y esa reflexión nos lleva inevitablemente a nuestro país México: Vivimos hoy un momento crucial.

Las decisiones que se están tomando desde el poder, tienen efectos profundos sobre economía, las Instituciones, la seguridad y el futuro de las nuevas generaciones.

Muchos ya se preguntan si el rumbo actual realmente está fortaleciendo al país, o si nos está acercando a los mismos problemas que se han vivido en otros países como Cuba, con una crueldad deshumanizante terrorífica, Nicaragua, cuyo dictador hoy ha prohibido cualquier celebración de semana santa; Venezuela con 25 años de opresión que sigue luchando por su libertad. Tenemos suficientes ejemplos para aprender de ellos.

Costa Rica nos está enviando un mensaje clave: Los ciudadanos tenemos la posibilidad de cambiar el rumbo cuando el camino elegido no es el correcto. México también tiene esa posibilidad. Las democracias se sostienen cuando los ciudadanos observan, analizan y reflexionan responsablemente sobre el destino de su país.

Porque al final más allá de ideologías o partidos, siempre se tiene la oportunidad de corregir el rumbo. La pregunta es: ¿Tendremos los mexicanos la voluntad y el valor de hacerlo a tiempo? ¡Mujer mexicana forja tu Patria!

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