Las reglas de la escritura: una opinión personal-II
Para escribir literatura hay muchas normas, muchos libros para entrar en la creación literaria.

Para escribir literatura hay muchas normas, muchos libros para entrar en la creación literaria. Yo, en el transcurso de mi labor como autor de libros de poesía, narrativa, ensayo, crónica histórica y periodismo cultural, me he sujetado a ciertas reglas dadas por la propia experiencia en casi cincuenta años de trabajo a papel y pluma, a máquina de escribir y computadora. En mi caso, he aquí los diez mandamientos –con toda la ironía que esta presunción implica- con los que me he regido a la hora de poner ante los lectores mis cuentos, poemas, crónicas, novelas y demás escritos. Primero los enumeraré y luego procederé a hablar, en general, de tales reglas con las que parto para crear literatura:
1.- Asómbrate. 2.- Trabaja. 3.- Persiste. 4.- Resiste. 5.- Indaga. 6.- Celebra. 7.- Critica. 8.- Respeta. 9.- Corrige.10.- Comparte.
Ya he dicho que primero viene asumir el asombro ante el mundo y ponerte a trabajar en tus escritos, en forma persistente y tenaz, resistiendo caer en modas o cultos literarios, indagando hasta encontrar la verdad, el dato justo, el personaje necesario, la palabra pertinente. Que hay que celebrar lo celebrable, pero junto a tales celebraciones hay que saber criticar lo propio y lo ajeno con argumentos, con evidencias, con pruebas. Escribir es crear mundos aparte ricamente enraizados en el mundo en que vives. Tus textos son recordatorios de la vida que llevas y que compartes con los demás. Y por eso escribir es investigar, imaginar, corregir, traducir, ser otros para llegar a ser tú mismo.
No hay que olvidar aquí que el gremio de los escritores, en su mayoría, gusta de escudarse en la frase: escribo no para dar mensajes sino para hacer arte. Pero eso ya es un mensaje. Y el arte no está reñido con la conciencia crítica del tiempo y las circunstancias de cada escritor. Al contrario: el arte es una conciencia toral de la vida en sus conflictos y querellas, en sus inquietudes y sobresaltos.
Hoy en día la crítica está mal vista, pero yo persisto en defenderla como parte activa de ver el mundo y decir, sin tapujos, lo que pienso de los artistas y sus obras, sí, pero igualmente de los fallos de la humanidad, de las cegueras que porta, de los prejuicios que exhibe. No puede haber celebración justa sin crítica puntillosa. La crítica como parte inextricable de la creación literaria, como la voz que señala, argumenta, protesta, responde a lo creado con sus valoraciones. No una manera de atacar sino un modo de compartir tus dudas, de mostrar que es importante lo que los otros hacen incluyendo sus fortalezas y carencias, sus afinidades y diferencias. Es decir: respetar al autor pero criticar su obra. Respetar sus ideas, sus conceptos, pero revelar sus contradicciones y paradojas. No hablo del respeto sumiso sino del respeto creativo: a cada quien según su personalidad, a cada uno según su estilo. No más. No menos
El respeto nace de entender que la obra creativa es una mezcla de asombro, trabajo, persistencia, resistencia, indagación, celebración y crítica. Pero también es autocrítica: el saber corregir la obra propia hasta el último detalle, el aceptar que no es perfecta sino perfectible. El no creerte un genio sino un laborioso trabajador de la creación. Esome enseñaron los talleres de literatura hacecuarenta y tantos años: nada está terminadohasta que está terminado. Todo puede mejorarse. No hay en la literatura dogmas inmutables: escribir es trabajo a largo plazo, obrapara toda la vida. Palabra por palabra. Frasetras frase. Por eso hay que cuestionarlo todo, empezando por tus propias creencias. Noclaudicar en lo que quieres decir, en lo quehas imaginado y deseas compartirlo con losdemás.
Porque al final eso es lo más valioso: haces un poema, una novela, un libro de ensayos, una indagación histórica para que otrosla lean, la juzguen, la celebren o la critiquen.Escribir para obtener lectores, para compartir tus hallazgos y descubrimientos. Escribirpara poder dialogar con los otros, para acordar o discrepar con ellos. Una mesa redondadonde todos tenemos derecho a la palabra,donde a nadie se le excluye.
Tales son mis diez mandamientos como escritor. No son los únicos, por supuesto. Como decía el mayor filósofo del sigloXX, Groucho Marx: “si estos principios no tegustan, tengo otros”. Ah, y el último mandamiento, el undécimo, el más importante:
11.- Todo es creación. Tómala. Hazla tuya.
*- El autor es escritor, miembro de la Academia Mexicana de la Lengua.
Sigue nuestro canal de WhatsApp
Recibe las noticias más importantes del día. Da click aquí
Grupo Healy © Copyright Impresora y Editorial S.A. de C.V. Todos los derechos reservados