Quiquiriquí
Lo que me despertó esta mañana no fue el quiquiriquí de un gallo; sino el bip-bip del despertador instalado en mi celular.

Lo que me despertó esta mañana no fue el quiquiriquí de un gallo; sino el bip-bip del despertador instalado en mi celular. Y fue con ese leve sonido y no con el despiadado ¡RING-RING! Porque -Gracias a Dios- desde hace años dejé de tener el clásico reloj de buró o mesita de noche, el cual más que sonar retumbaba y no se callaba por sí solo; sino hasta que adormilado le apachurraba su interruptor.
Seguro ya se dio cuenta de que en este artículo me voy a referir a las palabras que las que se llaman onomatopeyas y de entrada le aclaro que el canto del gallo también se puede escribir kikirikí; pero, los que tienen una sola ortografía para su fonética son -por ejemplo- el cri-cri “del grillito cantor”; el pío-pío “del pollito cuando tiene hambre y cuando tiene frío”; y el expresivo miau del gato que también ronronea o el guau-guau del perro que si es gruñón lanza un amenazante gruñido ¡Grrr!
Mas, yendo de paso por una granja o un rancho, escucharía el balido de una oveja, ¡beee!; o el jocoso oink-oink de un cerdito feliz en su lodazal; o un prolongado mugido ¡Muuu!, de una longeva vaca lechera y el impetuoso relinchido de un brioso caballo ¡Hiiii!. Y, en el estanque, el cuac-cuac del pato y el croac-croá de la rana o el sapo...
Pero, no ando por allá; sino por acá: enla casa y mientras esto escribo me estoy tomando un rico té de jengibre que saboreo exclamando ¡Mmm!, acompañado de una deliciosa oreja de pan de dulce, ñam-ñam... pero, ¡shhh! ¡Guarde silencio! ¡No me vaya a echar de cabeza! Porque esta es la segunda que me como y si me cachan me darán unos merecidos zis zas al chas chas...
Al mismo tiempo que corre el runrún de que la guerra va a terminar de tan absurdos, crueles y mortíferos estallidos: ¡Bang ¡Bum! ¡Pum!
Mejor transcribo el alusivo poema de Gloria Fuentes, “El gallo despertador” : ¡Quiquiriquí! / Estoy aquí, / decía el gallo Colibrí. / El gallo Colibrí / era pelirrojo / y era su traje / de hermoso plumaje. / ¡Qui- quiriquí! / Levántate campesino, / que ya está el sol / de camino / ¡Quiquiriquí! / Levántate labrador, / despierta con alegría / que ya viene el día / ¡Quiquiriquí! / Niños del pueblo / despertar con el ole, / que los esperan en el “cole”. / El pueblo no necesita reloj / le vale el gallo despertador.
LA PALABRA DE HOY: QUIQUIRIQUÍ
Voy a empezar señalando que onomatopeya proviene del griego `onomatopoiia ́, palabra que se compone de `onoma ́ que significa “nombre” y `poiein ́ que quiere decir “crear” o “hacer”. Por ello, onomatopeya se refiere al concepto / sonido asociado con lo que designa. Por ejemplo, hace clic el interruptor de un mecanismo, boing el rebote, toc-toc llamando a la puerta y el canto del gallo el muy mañanero quiquiriquí.
*- El autor es profesor de Redacción Creativa en Cetys Universidad.
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