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El fracaso de Carin

Carín León se presentó en Tijuana con un escenario y contexto político inmejorable.

Jorge  Heras

Carín León se presentó en Tijuana con un escenario y contexto político inmejorable: con recurso público a su disposición para la producción y promoción del concierto, el impulso del Gobierno Federal y Estatal ante las restricciones a narcocorridos, un público norteño ávido de espectáculos de primer nivel y con la entrada totalmente gratis. Entonces, ¿por qué fracasó el concierto del Circuito Nacional de Conciertos por la Paz?.

Contrario a lo que comentócratas, influencers, oportunistas y opositores a todo lo que diga Sheinbaum y MORENA han planteado en redes sociales, el fracaso no fue por un hartazgo hacia lxs gobernantes morenistas o por enfado por el despilfarro de recursos públicos de lxs políticos, ni tampoco se debe a la impopularidad creciente que tiene la gobernadora Marina del Pilar Ávila en varios sectores de la población.

Si fuera cierto esto, en CDMX donde la mayor parte de los habitantes están politizados, no se llenaría el Zócalo ni se abarrotarían las Alcaldías con eventos y festivales de cada fin de semana. En Mexicali no se llenaría las Fiestas del Sol con algunos artistas; en Ensenada, no hubiera abarrotado el Carnaval con la presentación de la Banda MS; o la Gobernadora no tuviera ni una sola alma en el Grito de Independencia.

Sí, sé muy bien que hay movilización del Estado; pero, ya también nos quedó claro que Netza Jauregui no te llena ni una Jornada de Servicios en varias colonias o en un evento multitudinario de respaldo a Marina del Pilar.

Por mucho que te pueda caer mal la mandataria estatal o que no te guste la música de Carin León, simplificar el fracaso del concierto a que fue la respuesta de las y los tijuanenses a la corrupción y mala administración de recursos públicos de los gobiernos es el “enemigo” para combatirla eficazmente y del análisis político riguroso, por lo tanto solamente nos quedaríamos en el enojo colectivo para autocomplacer nuestra postura política y dejaríamos a un lado la búsqueda de soluciones reales.

Lo peor es que el debate fue tan estéril que se centró en elegir el número de asistentes: si fueron 10 mil personas como dicen los analistas científicos de facebook y Tiktok, sí acudieron 15 o 17 mil ciudadanxs como refieren los asistentes o si estuvieron 35 mil almas como aseguran las autoridades.

Varios puntos nos deja para el análisis y la discusión la realización de este evento:

*La visión “chilangocentrista” de que todo se arregla con una concentración o concierto en el Zócalo. Ya vimos que en Tijuana no funciona así.

*La pésima proyección de más de 80 mil personas terminó por inhibir el arribo de asistentes de colonias populares o lejanas a Playas de Tijuana, pues nadie quiere vivir el caos del tráfico y el hacinamiento en la ciudad más caótica del Estado.

*La proyección forzada que le dieron influencers y algunos medios de comunicación.

*La falta de democratización de la cultura,pues este concierto no es producto de consultas para conocer qué quiere la gente, sino de ocurrencias de grupos de intelectuales de la cultura desde la CDMX.

A los gobiernos morenistas que se dicen de izquierda les debe quedar claro que si buscan realizar políticas públicas preventivas de seguridad pública, desde la esfera de lo cultural, deben promover que todas las personas no solo accedan a la cultura, sino que también la produzcan, gestionen, definan y ejecuten a través de acciones básicas en las colonias hasta concierto masivos.

Los gobiernos deben apostar a la pluralidad y la inclusión de múltiples artistas, agentes culturales, gestores comunitarios y voces distintas, para lograr lo que especialistas llaman la autonomía cultural. En Baja California hay muy buenos actores culturales que podrían darle un viraje desde los núcleos poblacionales de mayores incidencia delictiva.

Alma Delia Abrego, secretaria de Cultura, logró hacerlo con el Festival de Octubre.

Con esos 25 millones de pesos que costó Carin León, qué tantas cosas y hasta festivales culturales de mayor trascendencia no se pudieron hacer en toda la ciudad.

*- El autor es periodista de Baja California.

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