“Arritmia”
Tuve una corazonada, como que me latía que algo no estaba caminando bien

Tuve una corazonada, como que me latía que algo no estaba caminando bien, lo que se confirmó cuando fui a que me tomaran la presión resultando que padecía la peligrosa e impertinente hipertensión. Que por entonces andaba muy por arriba de lo que es una presión arterial normal en la clásica medida de 120/80 mmHg. (Abreviatura de “milímetros de mercurio”, explicación que no daré porque ni al caso viene).
Lo que sí le comentaré es que, “pisando ya la tercera base” (que así le digo para alegorizar que estoy dentro de la tercera edad),mi alta presión arterial me estaba causando un delicado deterioro cognitivo, el que le daba en la chapa a mi memoria. (Si no leyó mi articulo de la semana pasada, titulado “Hipocampo”, lo invito a que le eche un vistazo).
Y, para colmo de males, también traía un ritmo cardíaco anormal o arritmia cardíaca, taquicardia como lo diagnostica el cardiólogo, quitándose los lentes y mirándote a los ojos... mi cucharón o corazón estaba latiendo muy rápido y sonaba como canción de Bad Bunny; ¡pero fuera de ritmo!
Algo de anemia combinada con estrés me estaban pasando factura. Pero, como bien dice el dicho “que no hay mal que duré cien años...” y a mí me faltan veinticinco para cumplirlos, le puse remedio a la hipertensión y arritmias que andaba padeciendo.
Tal y como lo han prescrito los galenos que he consultado, ingiero los medicamentos recetados, sigo una sabrosa dieta mediterránea rica en frutas, verduras, más pescado que carne y baja en sodio; con descanso como Dios manda, disfrutando de cariñosa convivencia familiar y realizando dos largas caminatas al día...
Con la edad que ostento, caminar es en extremo provechoso porque -paso a pasovoy mejorando mi salud cardiovascular y mental. Además, fortalezco articulaciones, huesos y músculos. Y, recorriendo rutas preestablecidas, prevengo la pérdida de masa muscular, aumento mi flexibilidad, mejoro mi movilidad y mantengo mi autonomía...
Sin olvidar que combato la ansiedad, el estrés y la depresión con el beneficio de que mantengo la agudeza mental y la buena memoria.
Sin falta, de lunes a domingo -entre 45 minutos y una hora- camino alcanzando los ocho mil pasos diarios, envejeciendo como es natural; pero a un ritmo que me mantiene activo, consciente y saludable.
LA PALABRA DE HOY: ARRITMIA
Del latín “arrhythmos” que significa “irregular” o “sin ritmo”. Con el prefijo aque es igual a “falta” y “rhythmos” que equivale a “ritmo”. Los sinónimos de arritmia son desigualdad e irregularidad; y, su antónimo o concepto contrario es euritmia...
Remontándome a la antigua Grecia, dos inigualables pensadores, el filósofo Platón y el escritor Luciano, en su lengua utilizaron frecuentemente la voz arritmia para señalar “defectos de proporción o de ritmo”...
Y, fue el célebre médico romano Galeno (siglo II después de Cristo) quien - por primera vez- calificó la desigualdad e irregularidades en las pulsaciones del corazón, las que pueden provocar mareos, colapsos y hasta la muerte, con la vetusta palabra arritmia.
*- El autor es profesor de Redacción Creativa en Cetys Universidad.
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