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Hipocampo

A muchos les ha sucedido algo parecido: “El episodio de las llaves extraviadas”.

Miguel Ángel Lino

A muchos les ha sucedido algo parecido: “El episodio de las llaves extraviadas”. Las buscó de arriba abajo por toda su casa y las llaves de su automóvil nomás no aparecían. De pronto, un pensamiento le hizo suponer que el vehículo se lo había llevado su mujer. Se asomó a la cochera y constató la ausencia del auto. Entonces, deprimido, recordó con toda precisión en dónde estaban las llaves. En efecto, se las había llevado -desde el año pasado- quien fue su esposa. Ella, con el divorcio, se quedó con el automóvil. Se olvidó de las llaves y fue a la cocina a preparar un té de jengibre que dicen que es bueno para la memoria...

Si el relato anterior le parece exagerado, le diré que a los muy desmemoriados les pasan cosas peores. Cuando la memoria falla, llegan a suceder hechos inverosímiles. Sé que no hace falta recordar que la memoria es un bien muy preciado, una función cognitiva clave que se va acumulando con el transcurso de los años y que durante la vejez, de manera natural, se va perdiendo. Lo que sí no hay que olvidar es la importancia de saber distinguir cuándo la falta de memoria es un deterioro leve propio de la edad avanzada y, cuándo, una lesión cerebral severa que ocasiona demencia senil como lo es el Alzheimer.

Al profundizar, llegamos a saber que el cerebro humano es “triuno” (tres en uno) y que cada una de sus áreas ha evolucionado a lo largo de muchísimo tiempo. Así, al cerebro Reptiliano -que data de hace 500 millones de años- le corresponde el instinto, “más que pensar actúa”. Otra área es el Sistema Límbico -con una antigüedad de 200 millones de años- experimenta las emociones y los sentimientos. Y, el más sofisticado, el Neocórtex -que data de hace100 mil años- donde se aloja el pensamiento racional...

Ahora bien, en el Sistema Límbico se localiza la corteza prefrontal, el cerebelo y el par de hipocampos que tiene el cerebro y es ahí en donde se desarrolla la capacidad del aprendizaje y la memorización. La memoria, como proceso cognitivo fundamental: capta, asimila, almacena y recuperar información. Consolidando los recuerdos de emociones, sensaciones y vivencias. Transformando información de corto plazo en memoria de largo plazo, lo que es determinante para la llamada memoria espacial...

La memoria espacial es esencial para ir y venir por lugares conocidos y para ubicar puntos de referencia al transitar por lugares desconocidos y poder recorrerlos posteriormente sin extraviarnos. Asimismo, realizar movimientos de coordinación cerebral motriz como sucede en la práctica del deporte o -simplemente- para resolver la incógnita de “dónde dejé las llaves”.

LA PALABRA DE HOY: HIPOCAMPO

Del latín tardío “hippocampus” que a su vez proviene del griego “hippokampos”, “hippo” significa caballo y “kampos”, curvado...

Nos podemos referir “al pez teleósteo de pequeño tamaño que nada en posición vertical y cuya cabeza recuerda a la del caballo”. O bien, al órgano cerebral responsable de la memoria, el hipocampo.

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