Zona Sísmica
La presidenta Claudia Sheinbaum, en una gira por Michoacán.

La Soberanía no se negocia
La presidenta Claudia Sheinbaum, en una gira por Michoacán, respondió de nuevo a su homólogo de Estados Unidos, Donald Trump, quien amenazó con lanzar ataques por tierra contra cárteles mexicanos.
“Somos vecinos, pero hay algo que no se negocia. Y esa es la soberanía, esa es la independencia de la patria. Además, no sirve de nada más violencia. Hay que ir trabajando conjuntamente y se van dando resultados”, así su mensaje.
Trump, quien ayer instó a Cuba a “alcanzar un acuerdo” o enfrentar consecuencias no especificadas, afirmó el pasado jueves en una entrevista con Fox News que ahora atacará a los cárteles de la droga vía terrestre.
“Hemos eliminado el 97% de las drogas que llegan por mar y ahora, vamos a empezar a actuar contra los cárteles en tierra”, aseguró al reportero.
La presidenta Sheinbaum afirmó que de nada sirve más violencia.
Además, la titular del Ejecutivo federal habló de la disminución de la cantidad de fentanilo que cruza de México a Estados Unidos:
Ellos también tienen que trabajar para disminuir el consumo, tienen que acercarse a sus jóvenes para que no haya tanta droga, tanta adicción", declaró la Mandataria.
En redes sociales ha llamado la atención la atención la supuesta movilización de equipo militar hacia la ciudad de México y otras zonas del País, publicándose varios videos del tema sin que la autoridad lo haya desmentido.
PECULADO EN LA BISOM
El fallo condenatorio en el caso Bienestar Social Municipal (Bisom) de Mexicali no es un dato menor ni un trámite judicial más. Es, en los hechos, una señal clara de que uno de los episodios más cuestionados del manejo de recursos públicos en Mexicali empieza a tener consecuencias penales concretas, luego de años de señalamientos, sospechas y expedientes que parecían avanzar con lentitud.
El delito de peculado, por el que se dictó condena, no solo implica una falta administrativa grave, representa una traición directa a la función pública y, sobre todo, a las personas para quienes esos apoyos estaban destinados.
El fallo llega tarde, sí, pero llega. Y eso importa. Porque durante años, el caso Bisom se convirtió en Mexicali en un ejemplo recurrente de cómo los escándalos de corrupción se diluyen con el tiempo, se empantanan en tecnicismos o se archivan bajo el peso del olvido institucional. Que hoy exista una resolución condenatoria rompe, al menos en parte, esa narrativa de impunidad automática.
Sin embargo, la sentencia del robo de los 3 millones de pesos aún no está completa. Falta la individualización de la pena y, con ello, conocer el verdadero alcance del castigo. Ahí estará la prueba de fuego para el sistema de justicia: si la condena será proporcional al daño causado o si se quedará en una sanción simbólica que apenas roce la gravedad del caso. Hasta ahora, el único encargado de pagar los platos rotos es Jesús Enrique “N”, quien ha asegurado su inocencia durante todo el proceso.
El mensaje hacia la ciudadanía es doble. Por un lado, confirma que los delitos cometidos desde el poder sí pueden llegar a tribunales y derivar en condenas. Hoy, Bisom vuelve a estar en el centro de la conversación, no por su función social, sino por lo que nunca debió ocurrir. Y eso, aunque incómodo, también es parte de la rendición de cuentas que tanto se ha exigido en Mexicali.
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