Zona Sísmica
Una molestia constante a lo largo de esta semana han sido las largas y complicadas filas para cruzar a Estados Unidos.

Y vienen días peores
Una molestia constante a lo largo de esta semana han sido las largas y complicadas filas para cruzar a Estados Unidos por las garitas de Tijuana. Algunos días el embotellamiento ha iniciado desde muy temprano, o ha terminado ya muy tarde e incluso ha habido jornadas en las que, prácticamente, las filas de espera se han extendido las 24 horas. De acuerdo a las autoridades estadounidenses no hay nada distinto en los procesos de revisión en los puertos fronterizos, y sin embargo todos los días se ha visto como los tiempos de espera se extienden cada vez más.
Pues bueno, este próximo lunes Estados Unidos celebra el Día del Trabajo, por lo que las autoridades del Condado han advertido el cierre de instalaciones oficiales, lo que puede significar solo una cosa: Mayor tráfico, sobre todo a partir del martes que la mayoría se reintegra a su trabajo.
Las oficinas administrativas de la ciudad y del Condado de San Diego estarán cerradas, informaron, pero los servicios esenciales, como patrullas del Departamento del Alguacil, y la respuesta de emergencia de control de animales, continuarán durante el día feriado.
EL NÁCORI
La muerte de Rafael Mendoza Madrid, mejor conocido como “Nácori”, no solo marca la partida de un personaje entrañable para el gremio periodístico de Mexicali. También obliga a mirar atrás y reconocer a una generación de comunicadores que construyeron el puente, a veces cómodo, a veces incómodo, entre el poder político y la sociedad.
Durante más de siete décadas, Nácori fue testigo y parte de los procesos de comunicación institucional que definieron al Baja California moderno. Desde los tiempos de Braulio Maldonado hasta las transiciones con los gobiernos panistas, su voz estuvo presente en los grandes anuncios, los proyectos emblemáticos y las narrativas oficiales que moldearon la percepción ciudadana.
No se puede negar que hombres como el “Nácori” fueron pioneros en una época en la que la palabra escrita y la voz transmitida en la radio tenían un peso casi absoluto. Su legado no es menor: fue parte de la memoria viva de Baja California. Narró la construcción de infraestructura que todavía hoy define la vida cotidiana de los bajacalifornianos y supo, con oficio, convertirse en un referente dentro y fuera de las instituciones.
Nácori representó a los periodistas empíricos, a esa vieja guardia que aprendió en la calle y no en las aulas, que trabajó a base de relaciones personales y credibilidad. Con su partida, se cierra un capítulo que difícilmente volverá a escribirse de la misma forma. Hoy que los flujos de información son inmediatos y las redes sociales marcan la agenda, recordar a Nácori es también un recordatorio de que la comunicación institucional no nació con los “likes” ni con los trending topics. Nació con voces como la suya, que supieron darle forma y permanencia a la historia pública de nuestro estado. Descanse en paz.
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