Edición México
Suscríbete
Ed. México

El Imparcial / Columnas / Columna Mexicali

Waterloo

Se imaginan ustedes a Hermosillo sin la planta Ford, o a Cananea sin la mina de Cobre, o a Nogales sin maquiladoras…

“La época de Navidad no solo es una temporada de regocijo sino también de reflexión”.

Winston Churchill.

Se imaginan ustedes a Hermosillo sin la planta Ford, o a Cananea sin la mina de Cobre, o a Nogales sin maquiladoras…creo que el dinamismo económico se vendría un poco o un mucho a menos.

Pues algo similar le pasó a la ciudad de Waterloo al norte de Toronto en Canadá. Aquí se hospedaba el corporativo y la planta de Research in Motion (RIM) la empresa fabricante y desarrolladora del teléfono BlackBerry.

Este teléfono era una maravilla, líder indiscutible en su ramo hasta que llegó Apple con iPhone en 2007 y prácticamente lo desplazó del Mercado.

¿QUÉ PASA ENTONCES?

RIM llegó a facturar 20,000 millones de dólares de ventas en un año, y tener poco menos de 20 mil empleados, como se imaginarán era la joya de la corona en Waterloo.

El golpe para la ciudad fue económico y espiritual. Pero a diferencia de otras ciudades industriales que se vienen abajo cuando la empresa líder se vuelve obsoleta o es rebasado por competencia, logra recuperarse y salir adelante. Varios de los empleados fueron contratados por empresas tecnológicas como Google o Facebook.

Kevin Roose, un periodista que escribe sobre tecnología investigó qué pasó en Waterloo y su conclusión fue la siguiente: su primera conclusión fue la importancia de la existencia de “redes grandes”. En el caso de Waterloo fue el sistema de salud universal de Canadá que cubre los gastos de salud de sus habitantes, y del gobierno provincial de Waterloo que inmediatamente comenzó de dar incentivos fiscales a las empresas de la región que contrataran a ex empleados de RIM y así evitar que se fueran de la ciudad.

EL SEGUNDO FACTOR.

La segunda conclusión de Roose fue lo que consideró ºredes pequeñas”, que son redes informales que se forman en una comunidad y se apoyan en tiempos difíciles. Por ejemplo un centro de educación tecnológica ofreció cursos gratuitos a los ex empleados de RIM para que actualizaran conocimientos o los adquirieran. Los vecinos y amigos daban a conocer e intercambiaban ofertas de trabajo; se organizaron ferias de empleo y se invitaba a empresas de fuera para que asistieran.

Del ejemplo de Waterloo nos gustaría resaltar lo siguiente: estamos viviendo y persiste el problema de la pandemia, y creo que a nivel empresas e instituciones podemos contribuir al desarrollo de más “redes pequeñas”. Nos permitimos poner de ejemplo un par de ellas y que están ligadas entre sí. Un grupo de personas se da cuenta de la necesidad que tiene un comedor para desayuno de niños y personas de la tercera edad que no tienen para comer. Deciden hacer una campaña para recaudar fondos, y deciden acudir al Banco de alimentos para que les apoyen con los insumos y les den consejos de nutrición.

Banco de alimentos al estar constituido ya como institución autorizada apoya la gestión de estas personas dando recibos deducibles y destinando el importe de dichos donativos a este comedor. Las campañas de consumir local y a locales también es un excelente modo de contribuir a sacar adelante una región.

El día de ayer celebramos un aniversario más de la navidad, del nacimiento del Redentor para los cristianos. Considero que una de las enseñanzas de este Niño es el valor de la solidaridad, y en la medida que se practique no habrá pandemia o crisis económica que no se pueda resolver. Waterpolo es un ejemplo de ello.

¡Feliz domingo post navideño estimado lector!

*- El autor es socio del Despacho Asesores Ballesteros.

En esta nota