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Patente de Corso

Cuando Cristóbal Colón buscaba una ruta alterna para llegar a Cipango (actual Japón).

Cuando Cristóbal Colón buscaba una ruta alterna para llegar a Cipango (actual Japón) nunca imaginó que su aventura lo llevaría a descubrir un mundo no conocido con una cantidad inimaginable de recursos naturales, al término de sus cuatro viajes al continente descubierto se produjo en los siguientes siglos un intenso comercio entre América, Europa y Asia. El medio de transporte por supuesto fueron los Navíos, mismos que iban cargados de oro, especias, frutas, orfebrería y mercancías en general que se comercializaban entre los dos continentes, logrando en muy poco tiempo que España y Portugal fueran potencias mundiales y que sus navíos fueran objeto de asalto o robos por parte de otros países como Inglaterra y Francia, había surgido la piratería en la rutas de las indias. A lo largo de la historia hubo miles de piratas e historias sobre estos. Los piratas han sido asimilados muy a menudo como corsarios, filibusteros o bucaneros, sin embargo cada uno de estos términos tiene un significado propio muy cercano a la actividad de la piratería. El Corsario era el nombre que se concedía a los navegantes que, en virtud del permiso concedido por un gobierno en una carta de marca, capturaban y saqueaban el tráfico mercante de las naciones enemigas de ese gobierno, el Filibustero era el nombre que recibía el pirata que en el siglo XVII formaba parte de los grupos que actuaban en el mar de las Antillas. Su característica especial, que lo diferenciaba de otros piratas, era que no se alejaban de la costa, la bordeaban y saqueaban las localidades costeras y finalmente el bucanero cuyo origen era de habitante de la parte occidental de la isla de La Española, actual Haití y República Dominicana, que se dedicaba a cazar vacas y cerdos salvajes para bucanear, es decir, ahumar la carne, salarla y venderla a los navíos que navegaban por las aguas del mar Caribe. A lo largo de los siglos XVII y XVIII el término, alternado con el de filibustero, pasó a ser sinónimo de pirata. Sin embargo, mientras los piratas solían limitar sus actividades al mar, los bucaneros no desdeñaban las actividades en tierra firme ni dedicarse al pillaje. Famosos piratas fueron Francis Drake, Henry Morgan, Calicó Jack, William Kidd, Roger de Flor y Barbarroja, todos ellos tenía una patente denominada Patente de Corso, la cual se refería a la carta patente o documento oficial que alguien podía presentar para demostrar que estaba autorizado a emprender una campaña naval para perseguir y saquear las naves, llevados a cabo no como acción de guerra, pero sí por barcos autorizados por su gobierno. En México cualquier persona puede manifestarse públicamente, agredir a la autoridad, causar daños materiales o físicos a la población, el seguro social, la UIF o el SAT te puede embargar tus cuentas de cheques por que suponen que los estás defraudando o lavando dinero, sin juicio previo, un sindicato obrero te puede emplazar a huelga sin tener un solo trabajador afiliado en sus filas y además te demanda que firmes con ellos un contrato colectivo de trabajo sin existir ninguna relación laboral con el mismo por una módica cantidad mensual, es decir quién te daña y no es sancionado por la autoridad es porque tiene Patente de Corso o lo que es lo mismo se les permite actuar con impunidad y hostigarte como modernos piratas o corsarios. No es posible que el inversionista o el constructor arriesguen su patrimonio y aparezca un sindicato obrero queriendo extorsionar por dejarte trabajar o querer imponer sus reglas y sus precios presumiendo que la autoridad laboral los protege, es libre mercado, es competencia, es oferta y demanda. Mi más sentido pésame a la familia Healy, por la irreparable pérdida de Luis Alberto, estimado amigo que me alentó a escribir una columna dominical de esta casa editorial del Grupo Healy, QEPD.

*- El autor es ex presidente de la Federación de Colegios de Ingenieros Civiles de la República Mexicana.

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