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Camelot

Corría el año 2,007 y a la espera de abordar un vuelo llamó mi atención que se dirigiera a su hijo llamándole tocayo, al escucharlo bromeé al respecto con mi hija Isabella, de entonces 7 años y quien junto con Alejandra esperábamos el inicio del abordaje, hubo un entendimiento instantáneo, vaya pues nos caímos bien desde el principio; el Alcalde Rodolfo Valdez acaba de invitarme a presidir el Patronado de las Fiestas del Sol, recuerdo haberlo retado durante el vuelo a que me acompañara en esa aventura; desde entonces, he tenido el gusto de transitar junto con él en varias causas, de verdad ha sido un privilegio hacerlo.

Para mí ha sido un orgullo acompañar a la distancia a Rodrigo durante su periodo como presidente del Centro Empresarial de Mexicali, él decidió quitarle a su familia y a sus negocios un espacio de tiempo y donárnoslos a todos, por ello de sobra sé que es un tipo generoso, que cuando lo más fácil es ser uno más para confundirse en el montón que sólo se queja y critica sin ton ni son, Rodrigo decidió remangarse las mangas y ponerse a trabajar; si, he sido testigo de su pasión, de su mano izquierda que me ha ayudado a sumar cuando por mi forma de ser frontal y abierta se requirió de la madurez de saber hacerlo, evitando con ello, la resta que divide, que debilita, es ésta tal vez su mayor cualidad.

De Rodrigo hay muchas más cosas que aprenderle, en lo personal admiro su tenacidad y constancia, sé que el camino no ha sido fácil, pero que junto con Lidicela ha logrado lo que se han propuesto; hay algo que poca gente sabe, pero que los que hemos tenido la fortuna de estar cerca de él no dejamos de admirar, es su capacidad de saber ser buen amigo y entregarse en ello, tenemos un amigo muy cercano en común, Raúl que de sobra sabe el empuje del significado de su amistad.

Mexicali es la suma de lo que somos y de lo que hemos dejado de hacer; soy un convencido de que si nuestra ciudad tuviera más gente como Rodrigo nuestra realidad sería mucho mejor, es urgente hacer de nuestras acciones individuales el conjunto colectivo que marque un mejor rumbo y nos exija evolucionar como comunidad. Es terriblemente fácil seguir siendo parte de la queja estéril, lo realmente difícil es construir comunidad.

Rodrigo ha dirigido valientemente los destinos del Centro Empresarial de Mexicali, su contribución a la implementación del Sistema Estatal Anticorrupción a través del seguimiento puntual de muchos de los acuerdos que fueron necesarios construir para su instrumentación fue fundamental para llegar al estadio que hemos alcanzado, su tenacidad ha sido manifiesta a través de la denuncia puntual acerca de algunos de los desafortunados manejos de la actual administración estatal, puntualmente su aportación para conocer los malos manejos con los que el C5I fue asignado es clara muestra de que cuando los ciudadanos decidimos romper con la comodidad de seguir siendo cómplices de omisión, muchas cosas en favor de nuestra comunidad pueden empezar a ocurrir.

Rodrigo, gracias por trabajar para que los sueños pueden dejar de serlo y convertirse en realidad, gracias por dejar la vara muy alta para la Coparmex en nuestra ciudad; seguramente seguiremos andando el camino.

*El autor es empresario, ex dirigente de la Coparmex Mexicali.

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