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Mirador

Se llama Álvaro Canales Santos, y es mi amigo.

Hombre del norte de Coahuila, tiene el carácter recio de los pobladores de aquellas vastas tierras que guardan ricos dones lo mismo en sus profundidades que en la superficie.

Extrañas circunstancias de la vida llevaron a mi amigo Álvaro a ser historiador. No conozco otro más prolífico que él. Más de un centenar de libros lleva escritos, los más de ellos sobre temas y personajes coahuilenses. Su fecunda pluma ha recorrido igual los tiempos prehispánicos que la época moderna. Ha sacado a la luz hechos y personajes ignorados, y ha rescatado a otros que estaban en injusto olvido.

El viernes que pasó nos reunimos en grato ágape de Navidad quienes formamos parte del Colegio Coahuilense de Investigaciones Históricas. Nuestro presidente, el profesor Arturo Berrueto González, le entregó a Álvaro una presea como reconocimiento a su labor en bien de la historia del solar nativo.

Amigo verdadero, trabajador infatigable, Coahuila debe mucho a este hombre bueno que tanto ha dado a los demás. Yo le agradezco muchísimo sus libros, pero más aún le agradezco su amistad.

¡Hasta mañana!...

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