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Conciencia Ciudadana

México y la Guadalupana

Esta semana celebramos un acontecimiento muy importante para los mexicanos: El día en que se apareció la Virgen de Guadalupe al indio Juan Diego en 1531, quedándose desde entonces con nosotros.

En ese tiempo, los indígenas vivían su propia religión que incluía sacrificios de seres humanos a los dioses, convencidos que ofrecerles sangre, no solo hacían salir el sol, sino evitaban el cataclismo universal del Quinto sol bajo el que vivían, siendo ademásla forma en que honraban a sus dioses.Para entender la religión de un pueblo hay que saber la mentalidad que la fraguó, su forma de concebir el universo y su postura ante él.

“Flor y canto” resumía para los mexicas lo grande y lo bello que puede pensar y experimentar el hombre: pintura, poesía, filosofía, religión, arrobo místico. Por eso, desde el punto de vista de los indígenas de México, la conquista fue una pesadilla, pero con un glorioso despertar. México hubiera preferido morir y sacrificar hasta el último de sus hombres, antes de dejar a los dioses de sus antepasados. La única forma en que podrían aceptar una nueva fe, era planteándoselos como lo hizo Jesús: “No he venido a abolir la ley y los profetas, sino a llevarlos a plenitud”(Mateo 5,17) Y esto es precisamente lo que se dio con el acontecimiento guadalupano.

Para los indios fue una verdadera sorpresa descubrir y apreciar en la tilma, los signos que ya conocían: Una Mujer transformada en sol, porque lleva en su seno al Niño-Sol, al Nuevo-Sol. Los colores de la imagen, son los usados en la cosmogonía indígena y su combinación, hacía percibir a la Virgen como Reina del Cosmos. Su vestimenta color turquesa, era propia de los emperadores. La expresión tierna y amorosa de una Madre protectora con un inmenso interés por ellos. En el evento Guadalupano, no hay una sola palabra de regaño o reprobación a nada. Hoy nos parece normal el rostro de la Virgen, pero no lo era entonces; el mestizaje al inicio fue un hecho social rechazado. El rostro moreno de la Guadalupana lo reivindicó. El mestizaje no era algo humillante y su belleza no podía menos que conmover a indios y españoles.

La característica que hace singular esta imagen fue, venir destinada a un pueblo que se comunicaba con imágenes, por lo cual en la mente india, es recibida como un mensaje de un Dios pintor comunicándose, el regalo de la Madre del nuevo Sol que viene a superar los conflictos y a darles la paz. Ya no eran necesarios los sacrificios humanos, porque ella hacía que esos antagonismos cósmicos se reconciliaran, trayéndonos a su Hijo. Así, ellos no vieron un corte con su ley, sino un darle su más perfecta plenitud.

José Luis Guerrero, experto en este tema dice que México recibió la fe directamente de Dios a través de su Madre: Nuestra amada Morenita a quien seguimos venerando y encomendando a su México querido que hoy como nunca necesita esa intercesión y protección, que siempre hemos tenido, porque “No ha hecho cosa igual con ninguna otra Nación”.

¡Mujer Mexicana forja tu Patria¡

* La autora es consejera familiar.

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