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Camelot

Las Kikas

"Somos lo que hacemos"

La vida nos da la oportunidad de escoger a nuestra familia cuando uno decide hacer de los amigos sus hermanos. Hoy Ale, Gaby, Carla y Annie le han tenido que decir adiós a Blanca, su hermana por elección; otra vez el pinche cáncer cabrón, es que eso de llevarse a gente tan buena y con tanto que dar no se vale, que poca madre.

Blanca se ha ido con la dignidad de saber que aunque la pelea no era pareja, su entereza, alegría y coraje lo eran muchísimo más; durante sus más recientes visitas a Mexicali, Blanca era una más, llena de vida y de lecciones que transmitir sin dejar de sonreír a diario sabiendo que cada mañana era una nueva oportunidad para abrazar a Emilio y a Julia, sus dos hijos, hago votos porque el recuerdo de su hermosa sonrisa les acaricie siempre el corazón.

Vivir es un inmenso regalo, máxime si lo hacemos al abrigo de la gente a la que más queremos, es esté el mejor mensaje que Blanca le ha dado a las kikas, un grupo de amigas que se volvieron hermanas por elección, que hoy extrañan su partida pero que al amparo de su recuerdo harán todavía más grande su amor; es que la vida se lleva a los que queremos dejándonos la orfandad de sus recuerdo y el coraje de ganarle un espacio a la memoria para que los recuerdos de nuestros ausentes vivan por siempre en nuestros corazones.

Blanca fue una amiga entrañable para Ale, su vecindad de la infancia las unió de por vida, compartieron sueños, travesuras, risas e ilusiones, decidieron entregarse a la confianza que sólo se da con los hermanos de verdad, esos que lo son por haber hermanado el alma y no sólo la sangre; René y Blanca, sus papás, hoy con el corazón chiquito y hecho girones tienen la inmensa tarea de entender los designios de “Dios o de la vida”, sin mayor explicación que saber que la ausencia física de Blanca marcará cada uno de sus días por venir.

La vida me ha enseñado que todos tenemos a nuestros muertos, de nosotros depende que su recuerdo sea constante y que con ello su compañía nos alcance siempre un poquito más; es que no hacerlo así implica que su ausencia duela el doble, su partida física y la de los recuerdos; yo estoy seguro que las Kikas seguirán siendo las mismas, que en su cotidianidad sabrán hacer de Blanca un recuerdo permanente, seguro estoy que Ale seguirá siendo la madrina de Julia y de Emilio, no sólo de uno, sino de ambos, que para eso es el corazón para repartirlo con la gente que uno quiere.

Las Kikas han descubierto el dolor de saber que a su edad los iguales también se van, la vida es así, te llena del amor más grande de los amigos, de los hermanos y de los hijos para tiempo después darte el certero golpe de recordarte que nada es para siempre, que lo nuestro es efímero y que como tal, sólo la gente que uno realmente quiere, como es el caso de las Kikas, trasciende los años, marca profundamente el corazón de las personas que conocimos y nos da la enorme lección de saber que el verdadero amor, como el de Blanca vivirá por siempre.

*El autor es empresario, ex dirigente de la Coparmex Mexicali.

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