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Exégesis

Utopía (Lugar que no existe)

Todos queremos no habernos equivocado, Andrés Manuel López Obrador es nuestra última esperanza. El país está permeado hasta el tuétano por la corrupción y su gemela la impunidad, nadie queremos que fracase, solo un loco o un ladrón que ha vivido medrando de la hacienda pública y con ello se ha enriquecido asquerosamente.

La mayoría de los mexicanos se desesperan pensando ¿Cuál será la fórmula para pasar del utopismo a un socialismo humanista, que además de luchar por la equidad en el reparto de la riqueza, asuma como camino político, el de la democracia y el estado de derecho?

Thomas Moro en su libro “La utopia”, aboga el pensador católico, como medidas sancionadoras, en el caso de robo, llenar de joyas al ladrón para avergonzarlo socialmente por su ambición, su codicia, por llenarse de bienes superfluos e innecesarios cuando otros carecen de lo indispensable. Sin embargo, volvemos a insistir en lo que hemos dicho ya tantas veces, el principio de salvación se encuentra en el respeto al derecho a la norma jurídica, pero esta para que tenga plena validez, debe estar acorde a su tiempo, ser eficiente y sobre todo, equitativa y justa.

A los tribunales deben llegar como jueces los mejores hombres, a los que ya no subyugan las apetencias del poder y del dinero. Ya no más burocracia judicial.

La justicia en sentido filosófico, dijo Ulpiano, jurista romano, “es dar a cada quien lo que se merece”, o como dijo Carlos Marx, “dar a cada quien según su capacidad y según sus necesidades”.

Andrés Manuel López Obrador se va a enfrentar como quijote moderno, no a molinos de viento, sino a los adictos del poder. ¿Cuántos de ellos estarán disfrazando sus ambiciones personales y que, teniendo la oportunidad de servir, esperan pacientemente la llegada de la oportunidad de enriquecerse?

Contrario a su significado literario, la utopia sí existe, se encuentra en el corazón de cada hombre, de cada mujer; que luchan por la justicia, no solo en el reparto de la riqueza, se enfrentan a los segregacionistas, a los discriminadores dueños de una falsa moral.

Andrés Manuel López Obrador debe tener cuidado y estar en guardia esperando el zarpazo de su peor enemigo, el ego, la ambición de mandar, el consumismo, lafilosofía del tener, pragmatismo, estos vicios son acompañados por la corrupción y su hermana gemela la impunidad.

En la praxis política Andrés Manuel y todo su equipo debe ser muy cuidadoso en proponer políticas públicas que sean viables, no cabe la improvisación, el error, el fracaso en el caso del gobierno de un pueblo victima del hambre y de la explotación; y peor aún, huérfano de ideología política y de partidos puestos al servicio del poder en turno.

* El autor es catedrático de la UABC.

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