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"Por el derecho a la libertad de expresión"

Ya vamos por la tercera semana y la huelga en el Ayuntamiento de Tecate no tiene para cuándo terminar. Las reuniones que se deben estar dando entre funcionarios públicos y sindicalizados, solo nos ofrecen extractos muy comprimidos, de que no hay señales de un acuerdo en el mediano plazo. Mientras esto sucede, la ciudad es un basurero total, no tenemos alternativas para depositar los desechos sin dañar la imagen de la ciudad ni contaminar el medio ambiente. Los servicios totales del Ayuntamiento están paralizados y cada quién comenzará en algún momento a sufrir por esa carencia. En lo que concierne a la seguridad pública municipal, se tiene información de que la policía, sin quién la vigile, ha instaurado su propio sistema de cobro de multas, brincándose cualquier instancia para hacer su agosto. La ciudad en huelga también pierde el rumbo y se crea una atmósfera de inseguridad e incertidumbre.

Nereida Fuentes que siempre alardea de ser negociadora, no tiene los pelos de la burra en la mano y voltea hacia todos lados buscando de dónde agarrarse. Lo grotesco de todo este teatro cae en la ficción urbana pues, aunque ya lo preveíamos, el propio Gobierno del Estado está en bancarrota y anda rogándole a dios que le ayude. Por consiguiente, no es la tabla de salvación. Ambos, la alcaldesa y el gobernador no solo son malos administradores de los recursos financieros, sino que están bajo la lupa de los ciudadanos, de las asociaciones civiles y de la Auditoría Superior del Estado, por el desvío del dinero. ¿En qué se lo gastaron y en beneficio de quién? Solo ellos lo saben.

El gobernador arrastra una cola enorme por el cúmulo de propiedades que tiene en México y USA. Al menos "Kiko" Vega puede alegar que todo es producto de sus negocios, cosa que es altamente dudosa, pero tendría en dónde apoyarse. Por el contrario, Nereida Fuentes procede de una familia con enormes carencias, clase media baja probablemente, y se rumora que en ocho años ya es poseedora de un rancho con cría de cerdos; planea hacer cabañas para renta o venta, tiene tres carnicerías en la ciudad y provee de carne de cerdo a las tiendas y mercados locales, compitiendo con empresas establecidas que tienen prestigio y antigüedad en la zona. Tres años de regidora, tres de diputada y dos de alcaldesa y ya es millonaria. Sorprendente ¿verdad?

Lo que resulta evidente es que llegar a un acuerdo con el sindicato de burócratas no es una prioridad para la alcaldesa empresaria millonaria. Sigue sin perder el sueño, atiborrándose de calorías y azúcares el cuerpo para mantenerlo robusto e invernar. La huelga no le preocupa ni pierde el sueño por ello, pero añora ser reelecta para aprovechar en su beneficio personal y familiar, otros tres años de recursos financieros fáciles.

El sindicato sabe que no va a obtener los incrementos que exige, ni la alcaldesa va a triunfar con su propuesta de aumento. Por consiguiente, ya deberían ponerse de acuerdo y resolver el conflicto. Ambas partes están abusando de la ciudadanía y no es correcto que nos echen los platos rotos. Si no hay salidas tienen que abrir una brecha y por allí negociar. Vale.

* El autor es licenciado en Economía con Maestría en Asuntos Internacionales por la UABC.

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