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Desde otra patria

En un hecho inédito en la historia de la política de Estados Unidos, las mujeres conquistaron el Congreso estadounidense, tiñendo de rosa y coloreando de diversidad una cámara dominada por hombres y anglosajones.

Cerca de 100 mujeres, para ser más precisas 96, ganaron los escaños más peleados en el mundo masculino, y si a eso agregamos que por primera vez dos indígenas alcanzan este privilegio político: Sharice Davids y Deb Haaland, podemos calificar las pasadas elecciones de medio término en Estados Unidos como un avance significativo en la política internacional.

Tuve la fortuna de entrevistar a la demócrata Debra Haaland, cuando apenas luchaba por el sueño de convertirse en la primera nativa americana en la Cámara de Representantes federal, y entre las palabras que me hicieron eco fue la afirmación de que para ella ya era un logro el haberle dado “voz a las minorías” con su postulación.

La misma Debra reconoció que las minorías nunca han sido representadas dignamente en el mundo de la política estadounidense, así que esta nativa de la tribu Laguna Pueblo del ala progresista del Partido Demócrata siente un gran “honor” al ocupar un puesto que reflejará la voz de tantos indígenas y latinos en el país.

Por su parte la otra indígena Davids, quien se reconoce abiertamente lesbiana, innova al ser la primera congresista que representa tanto a los nativos americanos como a la comunidad LGBT.

Además de que es la primera vez que como resultado de una elección hay más mujeres congresistas, también es la primera vez que hay más legisladoras reconocidas por sus nombres en español, como son: Alexandria Ocasio Cortés, en Nueva York, o Verónica Escobar y Sylvia García, en Texas.

La nueva legislatura iniciará sesiones en enero próximo, y como resultado de esta elección, y para agregar un triunfo más a la llamada “ola rosa”, también contaremos por primera vez con dos congresistas mujeres musulmanas: Rashida Tlaib e Ilhan Omar.

Y las afroamericanas no podían quedarse atrás, debutan en esta nueva legislatura las demócratas Ayanna Pressley de Massachusetts y Jahana Hayes de Connecticut, así como la republicana, Mia Love, de Utah.

Entre las novedades de esta contienda, llega al Congreso la más joven candidata elegida en la historia del país, Alexandria Ocasio Cortés, de 28 años.

Si no sabe quién es Alexandria, es una joven de ascendencia latina con ideales que la llevaron a enfrentarse a una contienda que calificaron los críticos la lucha de “David contra Goliat”. Pero la joven no dudó un segundo en su capacidad para lograr el triunfo.

“La verdad es que no puedes derrotar al dinero con más dinero”, dijo durante su campaña. “Tienes que ganarle con un juego totalmente distinto” y sus palabras se tornaron en realidad.

En total, 122 mujeres congresistas ocuparán escaños en la sesión legislativa del congreso (Cámara de Representantes y Senado). Y aunque la bancada republicana mantuvo la mayoría en el Senado, más féminas ayudaron a que el Congreso o Cámara baja ahora sea de mayoría demócrata.

¿Que las llevó a todas ellas para alcanzar el triunfo? Considero que fueron sus posturas a favor del medio ambiente, todas apoyaron radicalmente la energía 100% renovable, y muchas de ellas fueron las voces que clamaron por la abolición de la Agencia de Inmigración y Aduanas (ICE), a la que ha calificado como “una agencia de orden público que va adoptando un tono paramilitar más fuerte cada día”.

A muchas de ellas se les ha visto en las manifestaciones contra los centros de detención para niños inmigrantes separados de sus padres y ha apoyado el juicio político contra el presidente Donald Trump. Ellas son la voz del futuro y la nueva fuerza política que abre una brecha en el mundo. Ellas representa la imparable “ola rosa” que busca lograr cambios radicales en la política estadounidense.

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