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Ecoanálisis

El domingo pasado vimos, mediante varias citas de personajes famosos, el beneficio que trae al hombre lo silvestre, lo natural sin el impacto humano. Primero místicamente, luego poéticamente y ahora científicamente, lo que queda de silvestre en las naciones civilizadas se protege a toda costa, excepto en México. La tarde del 22 de octubre que presentamos el libro “Seemel jak. Historia natural y cultural de San Pedro Mártir”, sólo hubo una participación del escaso público. Un señor que regresaba del Parque Nacional de San Pedro Mártir que preguntó por qué había ganado dentro del Parque. Mis colegas le explicaron que el ganado se sube solo a pastar durante el verano. Que es propiedad de ganaderos vecinos que ya pastoreaban su ganado antes de la declaratoria oficial como área natural protegida.

Yo recité el texto de la Ley que no permite ganado, caza, pesca, tala, cultivos en los Parques Nacionales mexicanos y dije que al darse la declaratoria, los ganaderos afectados tuvieron un tiempo para reclamar una indemnización, tiempo que prescribió hace medio siglo. El espíritu de “dejar algo como estaba” en la naturaleza, génesis de las áreas naturales protegidas, se pierde al sacarle la vuelta a la Ley argumentando derechos adquiridos previos. Cuando se expropian predios por interés público, es por el bien superior de todos, aunque se sacrifiquen derechos de pocos. Y el deterioro y posterior destrucción del medio ambiente por no respetar la normatividad vigente, nos afecta a todos.

Otro caso reciente que apunta a la destrucción ambiental y rompe el marco legal ya no es por connacionales afectados, sino por extranjeros que imponen su criterio y pisotean nuestras leyes. La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) levantó actas por daños al medio ambiente dentro del área natural protegida, Valle de los Cirios, en la mitad sureña de nuestro Estado. La Carrera Baja Mil de 2017 causó daños a plantas endémicas y protegidas y a algunos animales, por lo cual se le fijó una multa. Pues bien, acaba de darse una edición más de dicho evento deportivo y sus organizadores extranjeros no sólo no pagaron la multa de 2017, sino que llevaron a cabo la carrera de este 2018. Muestra su repudio a nuestra legislación y la falta de autoridades que hagan respetar la Ley.

LA CRÓNICA entrevistó a los organizadores de la carrera de marras quienes aseguraron que ellos “respetan la propiedad privada”, evadiendo el meollo del asunto, el daño al medio ambiente. La Profepa no los multó por derribar cercos o puertas ejidales, los sancionó por destruir el medio ambiente y como agravante, dentro de un área natural protegida como lo es el Valle de Los Cirios. Para concluir, el mapa oficial de la Secretaría de Protección al Ambiente del Estado, señala la ubicación de la UMAS, o cotos de caza autorizados, y varios de ellos están dentro del Parque Nacional Constitución de 1857. Paulatinamente se va consumiendo lo que nos quedaba de silvestre en perjuicio de todos los mexicanos.

El autor es investigador ambiental independiente.

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