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Ecoanálisis

El domingo pasado comentamos sobre el origen de esta idea muy humana de “dejar algo como estaba” originalmente, respetar a la Naturaleza por lo menos en espacios reducidos pero ricos en especies de flora y fauna silvestre, agua y libres de la huella humana. A fines del siglo XIX lo mismo había bosques que selvas, desiertos que playas, no obstante los humanos preferimos a los bosques para declararlos libres de actividades humanas, tales como la caza y la pesca, la tala y el desmonte, la agricultura y la ganadería, la minería y cualquier actividad primaria. Y, como vimos, la primera categoría de área natural protegida fueron los Parques Nacionales, en los que sólo se permite la recreación, la investigación, la educación ambiental y el turismo de bajo impacto.

Tanto la Ley General del Equilibrio Ecológico como la de Vida Silvestre incluyen en sus articulados las restricciones debidas para que los Parques Nacionales cumplan con la idea primaria de “dejar algo como estaba”. Esta idea se fue ampliando a otros ecosistemas y ahora hay áreas naturales protegidas en selvas, desiertos, mares, es decir “lo silvestre”, con la misma idea original de protección. Pero fueron los arbolados prístinos del Norte los que inspiraron al hombre a encontrar en lo silvestre paz y tranquilidad, el reencuentro consigo mismo, la cura para males de la modernidad como el estrés. De investigaciones bibliográficas de antaño algunos significados que han inspirado al hombre:

“De qué aval sirven cuarenta libertades sin un espacio en blanco en el mapa” Aldo Leopold, 1925. “Necesitamos lo silvestre para huir de la tecnología que nos da la ilusión de dominio, en lugar de pertenencia al medio ambiente” Howard Zahniser, 1955. “Lo silvestre y la idea de lo silvestre es uno de los hogares permanentes del espíritu humano” Joseph W. Krutch, 1966. “Prefiero despertar en medio de la nada que en una ciudad” Steve McQueen, 1967. “La vida en la ciudad es la vida del miedo, vacía, pequeña y solitaria. Aprende lo silvestre y no temerás a nada” Terry Russell, 1967. “La recreación en lo silvestre ofrece el beneficio de regresar temporalmente a lo primitivo” Colin Fletcher, 1970. “La calidad de silvestre de un lugar desaparece con la llegada de trenes y hoteles” Eric Julber, 1972. “Alto como las Montañas Rocosas” John Denver, 1972.

“La condición apropiada para la gente, resulta de mezclar la Naturaleza con la tecnología, el espíritu con la ciencia, la manera del indio con la del hombre blanco, lo silvestre con lo civilizado” Gary Snyder, 1974. “Cuando el hombre dejó de ser un cazador-recolector cortó severamente su relación con lo silvestre” René Dubos, 1980. “En territorio silvestre el hombre puede encontrar alivio del ruido, estrés y especialmente de la presencia de demasiada gente”. “La más efectiva defensa de lo silvestre parece estar enraizada firmemente en los intereses y necesidades de la gente civilizada” Roderick Frazier Nash, 2001. “Prefiero ser un bosque que una calle” Paul Simon y Arthur Garfunkel, 1970. Ecológico lector, ¿con cuál se queda?

El autor es investigador ambiental independiente.

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