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Desde otra patria

Uno vuelve siempre a los viejos sitios donde amó la vida

Por Beatriz Limón

“Uno vuelve siempre a los viejos sitios donde amó la vida,

y entonces comprende cómo están de ausentes las cosas queridas” así como reza la “Canción de las Simples Cosas”, de igual forma late mi corazón cuando visito esos sitios tan queridos en Mexicali (Baja California).

El miércoles pasado asistí a la exposición de mi admirado amigo Arturo Casillas en Casa de la Cultura. Encontrarme con los rostros que han sido parte de mi desarrollo cultural, donde forjé grandes lazos de amistad y compartí momentos irrepetibles, me hace sentir que existe un lugar en el mundo que me arrulla con amor y ternura.

Recorrer el edificio que antes albergó a la escuela Cuauhtémoc y que ahora se levanta imponente en el centro de la ciudad como una joya cultural, no me deja sino una impasible añoranza.

Encontrarme con mi maestro de pintura Ramón Carrillo, quien con dedicación me enseñó el oficio de las artes plásticas y, a quien el tiempo lo conserva intacto, me hizo volver a sentir unas ganas inmensas de subir al segundo piso y entrar a ese taller grisáceo con enormes ventanas y empezar a tomar los pinceles de nuevo. Así de sencillo, como si los años no me hubieran arrancado de Mexicali.

Reencontrarme con mis compañeros del Grupo Fotográfico Imágenes, conversar con Don Cesar Cárdenas, una institución en la historia de la fotografía en el estado, quien con cariño me dijo “Cómo ves Beatricita, ya tengo 94 años”, y yo lo veo igual, sonriente, con sus lentes al estilo de los 60’s, derechito como un roble.

Conversar y reír con Raúl Ojeda, con ese inconfundible gesto de seriedad que lo hace divertido y espontaneo. Platicar con Jorge Román, a quien lo recuerdo sentado en la esquina de la mesa durante esas eternas reuniones con sabor a café y vino tinto todos los lunes de fotógrafos, siempre con un comentario amplio y audaz.

Fue grato saludar a Víctor Beltrán, a quien mi mente no lo registra como ex rector de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC), sino como al amigo de la infancia de mi padre, cargo que en mi corazón cobra más relevancia.

Bertha Contreras y su amplia sonrisa, quien durante años ha demostrado un amor incondicional por el Grupo Imágenes. Anua Luisa del Valle, una pieza clave en la cultura de mi ciudad y quien siempre mantuvo las puertas abiertas de las galerías para exhibir mis trabajos fotográficos y la de los artistas de la localidad.

Cuando vi al pintor Pablo Castañeda, nos regalamos muchos abrazos ese miércoles de arte en los pasillos de las galerías. De esa noche y ese encuentro conservo una foto, misma que promoví con cariño en mis redes sociales.

Mi primer sorpresa fue con mi querida ex compañera de las clases de pintura Conchita Coronel, perseverante con los pinceles, con esa sonrisa enorme y sus largas trenzas plateadas.

Me dio gusto platicar con Jesús Ortega, el curador de La Casa de la Cultura, con quien trabajé en varias exposiciones y a quien respeto por su enorme conocimiento para leer el corazón y la idea del artista y plasmarlo en las galerías. Y sí, también extrañé a José Luis Pérez Cendejas, mi siempre querido “Doc”, me parecía que en cualquier momento iba aparecer con su cámara al cuello. Un deseo que se antoja muy lejano.

Y pues que puedo decir de Arturo Casillas, quien fue mi maestro en el periodismo, una guía firme y certera, de quien conservo el “Oficio de escribir”, y mi gran pasión por el fotoperiodismo.

Fue un cumulo de alegrías encontrarme con tantas personas con las que compartí grandiosos momentos en el entorno cultura, y cuando abandoné el inmueble donde Casillas y Reyna inauguraban la exposición “MédanoS”, se me vino a la mente la canción citada al inicio de esta columna.

“Uno se despide insensiblemente de pequeñas cosas, lo mismo que un árbol que en tiempo de otoño se queda sin hojas. Al fin la tristeza es la muerte lenta de las simples cosas, esas cosas simples que quedan doliendo en el corazón.

“Uno vuelve siempre a los viejos sitios donde amó la vida, y entonces comprende cómo están de ausentes las cosas queridas. Por eso muchacho no partas ahora soñando el regreso, que el amor es simple, y a las cosas simples las devora el tiempo”.

*Corresponsal en Arizona y Nuevo México de la Agencia Internacional de Noticias Efe

@BetyLimon16

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