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Ecoanálisis

El bosque ha tenido a través del tiempo distintos significados. Quizá el hombre prehistórico no tuvo mucha conciencia sobre el bosque, entendido éste, como un conjunto de árboles que crecen naturalmente y es fuente de vida. Pero aun sin escritura, dejó pintado en la roca su admiración por los animales del bosque. Desde 1818 hubo textos alusivos al bosque con connotación positiva. Estwick Evans, escribió: “Qué grandes son las ventajas de la soledad. Qué sublime es el silencio de las fuerzas de la Naturaleza siempre activas. Hay algo en el propio nombre de lo salvaje, que encanta al oído, y alivia el espíritu del hombre”.

El texto conocido como “Declaración del jefe Seattle” (1854), un documento escrito en inglés a partir de una traducción de lo dicho por este amerindio, ya expresaba ideas claras sobre el concepto “bosque”: “Mi pueblo considera que cada elemento de este territorio es sagrado. Cada pino brillante que está naciendo, cada grano de arena en las playas de los ríos, los arroyos, cada gota de rocío entre las sombras de los bosques, cada colina y hasta el sonido de los insectos, son cosas sagradas para la mentalidad y las tradiciones de mi pueblo. La sabia circula por dentro de los árboles llevando consigo la memoria de los pieles rojas… Nosotros somos parte de la tierra y la tierra es parte de nosotros”.

Esta declaración, anterior al concepto de ecosistema, se adelanta casi un siglo al pensamiento conservacionista americano. Pero hay evidencia de que el significado del bosque como sacro llegó de Europa. Un ciudadano francés que visitó los EU en 1831, Alexis de Tocqueville, se sorprendió porque los estadounidenses se espantaron cuando él anunció que quería viajar solo por el bosque, entonces casi virgen del estado americano de Michigan. Le costó trabajo convencer a sus anfitriones que su interés no era maderero o especulativo, como ellos, los americanos pensaban. En un libro que escribió a su regreso a Francia, apuntó: “… en Europa la gente habla mucho de los bosques de América, pero los americanos no piensan sobre ellos (los bosques); ellos son insensibles a las maravillas de naturaleza inanimada y diría que no perciben los portentosos bosques que los rodean, hasta que no caen bajo el hacha. Sus ojos (de los americanos) están fijos en otros aspectos”.

No obstante esta visión europea del utilitarismo americano respecto a sus bosques, se esfumó con los primeros filósofos ambientales de este continente y la creación de los primeros Parques Nacionales. En 1864 se da la dotación federal al valle de Yosemite, como Parque Estatal en California. El 1 de marzo de 1872, el presidente de los EU Ulysses S. Grant firma el decreto de creación del Parque Nacional de Yellowstone, en el Estado de Wyoming, ambos “para uso público, descanso y recreación”. Este es el primer Parque Nacional e inspirador de nuestro sistema de Parques Nacionales en México. Ellos los conservan intactos, nuestros primeros Parques Nacionales, Coyoacán y el Desierto de los Leones, ya fueron urbanizados.

El autor es investigador ambiental independiente.

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