Edición México
Suscríbete
Ed. México

El Imparcial / Columnas / notamigracion

Póstigo

Del mismo cuero las correas Abatidos, compadecidos hasta derramar lágrimas de cocodrilo los miembros de las mafias apropiadas de los partidos fingiendo ser “escuderos de la patria y sus hijos” arreglaron desprenderse, sin mediar demanda alguna, de unos cuantos pesos hasta renunciar, incluso, a la archimillonaria alforja que, vía prerrogativas o pensión vitalicia, el dominante sistema corrupto-corruptor suministra a la faldera partidocracia. Frente a la repugnancia que incitan entre los ciudadanos y la ansiedad de seguir engañando, los patriarcales capos pretextaron la fatalidad en vidas y bienes ocurridos a muchos mexicanos en los sismos recientes para, oportunistas y teatreros, regresar a los bolsillos saqueados de los contribuyentes una bicoca del oro y la plata que de manera indigna, ratera y desaforada, han depredado día a día, año tras año, de sexenio a sexenio. Por supuesto, el inagotable pesebre de garbanzo y maiceo tan devorado como derrochado por los membretes electoreros (en BC sufraga entre el 25 y 30% del padrón de votantes) no engloba a la runfla que exprime la “llave de la democracia”, pues dichos maniquíes en cosa de sueldos, lujos y prebendas, se adoban aparte (consejeros, fiscales, publicidad, inmuebles, promociones, etcétera) los que una vez enyuntados tiran de una carreta rebosante de recursos financieros, materiales, humanos y políticos que sirven de coartada para la “participación-representación popular” al parejo de maquillarle el rostro a una dictadura fraudulenta que simula efectuar comicios abarrotados de propuestas, discursos, soluciones y competencias partidistas, aunque, del porfiriato a la fecha, la vía electoral mexicana ha sido una ilusión, un espantajo, algo inmundo impuesto por los gánsters que organizan, operan y califican el voto. No obstante el dinero, la despolitización y enajenación impuesta a la ciudadanía no se agotan con la manipulación ni la actitud manirrota de los clanes partidistas, toda vez que dichas condiciones objetivas y subjetivas (vida material y forma de pensar) sirven para edificar el dominio político constituido, en este caso, por medio de los poderes Legislativo (diputados y senadores), Judicial (fuerzas represivas) y Ejecutivo (Presidente y gobernadores), mismos que, al margen del sostenimiento inmoral que nos implica, se apropian del puesto por obra y gracia de los cacicazgos partidarios, lo cual ilustra el carácter toxico, deformado y traidor: las alianzas o frentes pactados carentes de principios ideológicos dan fe del “primero muertos antes que despegarse de la ubre”. La engorda sobre la cual haraganea la clase política virtud a la compraventa de su mansedumbre y fidelidad prodigada al régimen significa, obviamente, un desembolso arrancado al disminuido y mísero sueldo de los jornaleros, de tal manera que el autoflagelo partidista y rasgarse las vestiduras por separar del caudal hurtado unas escasas monedas para los damnificados suena, simple y llanamente, a burla. Como engatusadoras han venido siendo las supuestas discrepancias políticas o programáticas que periódicamente sostiene entre sí la partidocracia para, finalmente, ponerse de acuerdo en el reparto de huesos y cuotas afines a los intereses particulares de sus capillas; sobrada razón cuando se sienten y saben resguardados por un pacto no escrito pero sobreentendido por una impunidad compartida, cómplice y determinante… * El autor es diplomado en Periodismo por la UABC.

Sigue nuestro canal de WhatsApp

Recibe las noticias más importantes del día. Da click aquí

Temas relacionados